Reportajes

8M: No hay límites para lo que quieras dedicarte

8 DE MARZO, 8 PREGUNTAS, 8 MUJERES

Por: Daniela Camacho Ayala
Jaqueline, 32 años, licensed vocational nurse

 

Es enfermera en Estados Unidos, en el área de hospicio o cuidados paliativos: éste es el cuidado para el final de la vida; su trabajo es apoyar a los pacientes en lo que les queda de vida para que tengan una partida digna y no sientan tanto dolor. Su trato es principalmente con adultos mayores y niños. Desde que comenzó la pandemia optó por reducir sus días de trabajo: no quería exponerse al riesgo de contagio por Covid 19.

 

¿Por qué elegiste dedicarte a esta labor?

Siempre me ha llamado la atención el ámbito médico. Me di cuenta en mi último año de preparatoria: yo no planeaba dedicarme a esto, pero el destino me fue empujando; estoy muy contenta con lo que elegí al final.

 

¿Es éste un trabajo “para mujeres”?

Yo creo que sí tiene ese estigma, que nada más es para mujeres, pero te sorprenderías de la cantidad de hombres dentro de esta profesión. En México, desconozco, pero en Estados Unidos es muy común ver compañeros hombres; quiebra estos estigmas. Yo creo que ahorita hay más doctoras que enfermeras.

 

Que seas mujer, ¿le da algo en especial a tu desempeño en esta actividad?

No creo que mi género sea algo que me haga ser una mejor enfermera; creo que, quien sea que quiera ayudar a otra persona, adelante: si tiene las capacidades y el sueño, que lo haga.

 

¿Has enfrentado algún obstáculo profesional en razón de tu sexo o género?

Sí y no. Dentro de las empresas, no; me ha tocado trabajar con empresas muy correctas, que se llevan las cosas al pie de la letra y no he sentido ningún tipo de discriminación, pero, con pacientes, sí: en ocasiones voy a casas de pacientes y tengo que administrar medicamentos o cuidar de la persona y te toman como si fueras empleada doméstica por el simple hecho de ser mujer; no tanto por parte del paciente, sino de los familiares.

Me han tocado pacientes con Alzheimer, se les va el rollo y te molestan, regresan a sus tiempos de antes y no falta el paciente que te quiera tocar en partes que no debe, pero es parte del trabajo; no debería de, pero tienes que contemplar la situación: es una persona que no está en sus cinco sentidos; solo queda manejar la situación de forma profesional para que no se sienta mal y tú puedas continuar con tu trabajo.

Tal vez no debería, pero ya me lo tomo como cómico, de que: “Ay, otra vez”, pero entiendo el contexto. A veces el problema es más con los familiares, que se les olvida cuál es tu función: si ya estás ahí para administrar el medicamento, también te quieren poner a lavar los platos; claro, lo hago, pero págame.

Jaqueline. Fotografía: cortesía.

¿Qué profesión o actividad te parece que debe ser “ocupada” por las mujeres?

Todas. No creo que haya límites para lo que quieras dedicarte: si tú tienes la capacidad, la dedicación, si quieres estudiar lo que tú quieras, no tiene que importar tu creencia, ni tu género, ni las ideologías, siempre y cuando no lastimes a terceros.

 

¿Cómo te gustaría que fuera la vida de las mujeres mexicanas dentro de 10 años?

Me gustaría que hubiera mucha más independencia económica y emocional. Que tengan más libertad, que no se dejen, que hablen. Que rompan esos lazos con las enseñanzas de antes, en donde la mujer era sumisa porque no había de otra. Hoy ya no hay excusa: tenemos las herramientas para ser feliz y lograr éxito, hay que utilizarlas y así plantar nuestra semilla para dejar un mundo de hombres y mujeres felices y libres.

 

¿Cómo deben cooperar los varones para lograrlo?

Escuchar y apoyar. Es muy difícil de pronto hacer que un varón entienda, pues la enseñanza de ellos es diferente y no comprenden que ciertas cosas no son chistosas o nos afectan de diferente manera, cosas que deberían de ser obvias.

Imagínate que a ti te críen con esa formación en donde normalizan cosas que deberían de ser incorrectas… Nuestra labor como mujer es grande, pues con paciencia tenemos que educar a los hombres que nos rodean y nos quieren. No es fácil despertar y darte cuenta que tu formación quizá daña a terceros; por lo tanto, al hombre no le queda de otra que escuchar, aprender, apoyar si lo desea. Y tener empatía, respeto y amor mutuo.

 

¿Qué mensaje te gustaría enviarle a una niña mexicana por el 8M?

No hay límites, cree en ti misma, todo está bien, no estás sola, nunca te quedes callada. Me da mucho sentimiento porque a mí me hubiera gustado que me dijeran eso. Me alegra mucho el movimiento feminista, que estamos siendo escuchadas, que le estamos enseñando a las niñas y estamos formando adultos sabios y sabias.

Daniela Camacho
Periodista en formación, apasionada por los movimientos sociales y el arte

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