Ciudadanías

Acompañar y resistir

Quienes brindaron su testimonio en este reportaje se han agrupado, de múltiples maneras, para resistir ante un sistema que no da acompañamiento a los procesos de aprendizaje, que interpone creencias individuales sobre derechos universales y que invalida las opiniones y cuestionamientos de les niñes y adolescentes, y que además no ofrece espacios seguros para abordar temas de sexualidad con apertura e integralidad.  

Regina empezó a asistir a los círculos diálogo organizados por la maestra Lourdes Limón y reconoce que estos formaron parte crucial de su camino hacia el conocimiento sexual y que, aunque fue difícil asistir por trabas escolares y cuestiones de pandemia, este espacio fue fuente de información importante en su desarrollo.  

“Si algo puedo heredarle es la rebeldía”, expresa Marcela sobre su hija, Dalma, fundadora de la colectiva Niñas en Resistencia. La adolescente asegura que “lo mejor del colectivo es tener un espacio seguro para regarla”.  

La activista de 13 años menciona que siempre tuvo un espacio para sentirse segura, ya fuera acompañando a su mamá en su activismo, o en casa, donde las preguntas sobre cualquier tema pueden hacerse con apertura. También reconoce que su caso es, quizá, una excepción a la regla, “platicando con otras compañeras me di cuenta de que muchas otras morras no tenían espacios así”.  

Las comunidades luchan contra las lagunas en el sistema y la violación de derechos humanos desde varios flancos de resistencia. Marcela lo expresa con claridad “se empuja, aunque el sistema empuje de regreso”.  

Se resiste en casa, cuando se dialoga con niñes y jóvenes sin hacer juicios morales, como lo hace Tzizi, intentando hablar abiertamente de sexualidad con sus hijos. Se resiste cuando las trabajadoras educativas hacen uso de sus recursos para informarse a profundidad sobre temas que atañen a sus alumnes e incorporarlos a las dinámicas en el aula, como la Red de Maestras Feministas, donde ellas se apoyan y comparten estrategias y recursos de enseñanza.  

Se resiste cuando especialistas comparten sus aprendizajes desde otros espacios, como el terapeuta Rodrigo de la Torre o la tallerista Ruth que, aunado a su trabajo presencial, comparten información sobre ES en sus redes sociales.  

Se resiste cuando los directivos gestionan espacios de escucha, formación y acompañamiento para la comunidad educativa, como lo ha hecho Miroslava por cuatro años en la secundaria de Tlajomulco donde es directora.  

Se resiste cuando se le pregunta a niñes y adolescentes cuáles son sus perspectivas, inquietudes y deseos para tratarles como iguales y personas autónomas, como hace Danielle Orendain desde su labor de acompañamiento sobre menstruación y VPH.  

Se resiste cuando infancias y juventudes crean sus propios espacios seguros como lo hacen Regina y Dalma, y todes les morres que se reúnen y hablan por sí mismes. 

Karla Noemí Rocha Ávila
Es estudiante de Periodismo y Comunicación Publica en el ITESO. Periodista buscando historias que contar.

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