Desde 1994, la recolección, transportación, tratamiento y disposición final de residuos sólidos en Guadalajara está en manos de Caabsa Eagle, concesionaria que acumula auditorías de la Contraloría Municipal acerca de inconsistencias entre el servicio que otorga y los pagos que recibe: entre enero de 2015 y febrero de 2021 ha ganado más de 171 millones de pesos extra; ni la autoridad ni la empresa dan explicaciones

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Caabsa Eagle cobra 171 millones de pesos “extra”

Por Diana Alonso, Michelle Azpeitia y Daniela Luna/Guadalajara, 25 de mayo de 2021

Este trabajo fue elaborado durante el curso Laboratorio de Información III en el ciclo Primavera 2021, bajo la conducción del profesor Darwin Franco Migues.

Suena una campana y un motor grave de fondo en la calle. En las casas comienza la disputa: ¿a quién le toca sacar la basura? El elegido corre con todas las bolsas hasta la calle y las deposita en el bote. Separada o no, la basura logra llegar al camión gracias a los brazos de un recolector, para después ser compactada por una placa metálica de la que escurren líquidos oscuros con mal olor. 

El camión dobla la esquina y se aleja y esta familia considera que ha terminado su problema con la basura que genera. Lo que ignora es que por esa recolección, transportación, traslado y confinamiento de su basura, el Ayuntamiento de Guadalajara paga millones de pesos.

El camión que se llevó la basura es propiedad de Caabsa Eagle, que tiene la concesión para los servicios de recolección de residuos sólidos en Guadalajara desde 1994 y que, en los últimos seis años, conforme a la solicitud de información DTB/02478/2021, ha ganado cerca de dos mil millones de pesos por recolectar la basura de las casas de la capital de Jalisco. 

Los servicios que Caabsa Eagle realiza forman parte de los doce pasos que, de acuerdo a la Ley de Gestión Integral de los Residuos del Estado de Jalisco y al Reglamento para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos del Municipio de Guadalajara, deben seguirse para llevar a cabo un tratamiento eficaz de la basura.

En el municipio de Guadalajara, de acuerdo con la solicitud de información DTB/02478/2021, entre 2015 y febrero de 2021 se han recolectado más de 3,727 millones de toneladas de basura.

De acuerdo a estos datos otorgados por la Dirección de Aseo Público Municipal, la cantidad de basura que se ha generado en Guadalajara se incrementó cada año hasta que comenzó a reducirse en 2019 y 2020; sin embargo, lo que no bajó fue el cobro que Caabsa Eagle hace al municipio: en 2015 fue de 459.51 pesos y hoy cobra 584.02 pesos por tonelada recolectada.

Gestionar los miles de toneladas de basura que se generan al día en Guadalajara es una responsabilidad cuyo cumplimiento (o no) impacta directamente a sus habitantes. Es por eso que el servicio de Caabsa Eagle es evaluado por medio del Informe Mensual de la Supervisión de Recolección, en el cual se han encontrado las siguientes quejas:

Los datos de este informe contrastan con la respuesta de expediente DTB/03540/2021, en la que se hace referencia al memorándum DAP/038/2021 suscrito por el Director de Aseo Público municipal, Fernando Gutiérrez Santos.

En la siguiente gráfica se puede apreciar la diferencian entre el Informe Mensual de Supervisión de Recolección y el memorándum otorgado por el Director de Aseo público.

Para saber cómo es que estas quejas han sido atajadas por Caabsa Eagle se acudió por una explicación a sus oficinas; sin embargo, se señaló que debido a la pandemia no había personal presente no solo para atender a los medios de comunicación, sino tampoco a las personas que se han quejado por su servicio, principalmente, por no recolectar la basura en sus casas o colonias.

El siguiente gráfico muestra la media de colonias sin recolección a partir de las zonas del ÁMG de las que se ocupa Caabsa Eagle (Zona 1 a la 7) y sus respectivos años:

Por lo que se puede observar, las zonas 4 y 5 del año 2021 carecen de registro, por la falta de personal provocado por la pandemia. Ese problema también explica que en el último año no se ha registrado ninguna queja en el Informe Mensual de la Supervisión de Recolección, aunque sí se le señala por su omisión en la recolección de basura en la supervisión que hacen los inspectores de la Dirección de Aseo Público Municipal.

Aunque en la respuesta a la solicitud de información folio 02378021 no definen realmente las razones de estas quejas, Gerardo Bernache Pérez, investigador y profesor del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), expone las que conoce.

La más común es la falta de atención en diversas zonas del municipio, que provocan la acumulación de basura en casas, o en la calle, lo cual origina la aparición de fauna nociva y el malestar de los ciudadanos. 

La omisión en la separación de los residuos es otro señalamiento del que nadie sabe quién es culpable. De acuerdo a Bernache Pérez, las personas que dicen separar sus residuos denuncian que al ser llevados al camión éstos son revueltos, mientras que los recolectores alegan que cuando pasan por la basura las personas no la separan. 

El Artículo 41 del capítulo 3 de la Ley de Gestión Integral de los Residuos del Estado de Jalisco dicta que la separación es responsabilidad de todos aquellos que generen residuos sólidos urbanos.

Uno de los Puntos Limpios tapatíos. Imagen: Gobierno de Guadalajara.

Sobre este aspecto en particular, el Gobierno de Guadalajara decidió promover el proyecto llamado Puntos Limpios, que instala basureros con indicaciones para que la población separe sus residuos; la recolección está a cargo de la misma concesionaria que los colocó, Plastic Omnium, que, desde 2018, cambió su nombre a SULO México. 

Este programa arrancó con 20 puntos y una inversión de 31 millones de pesos; actualmente, hay 228 Puntos Limpios en la ciudad; no obstante su empleo no se ha optimizado por la falta de comunicación sobre su uso y porque la recolección de basura de estos lugares no ha sido constante, lo cual hace de estos “puntos limpios” espacios de concentración de basura.

Así lo confirmó Carolina Rojas, maestra de sustentabilidad en la Universidad Marista y consultora en Bek´Consultoría Socioambiental, para quien hizo falta socialización y difusión de información sobre estos contenedores.

El panorama, según el Gobierno municipal

En el sitio web GDL Limpia, el Gobierno de Guadalajara resume algunos de los datos que permiten entender el tamaño del problema de la generación de basura.

A pesar de la importancia de los conflictos con la recolección y la gestión de la basura de los tapatíos, el investigador Gerardo Bernache Pérez considera que existe un problema con mayor impacto ambiental y social del cual nadie se percata: la negligencia de las autoridades responsables de los vertederos de basura. 

En específico, el relleno sanitario Los Laureles, ubicado en los límites de Tonalá con El Salto. Éste es el sitio de disposición final que recibe los residuos que un millón 385,629 tapatíos generan diariamente. La concesión de este espacio, lo cual incluye su manejo y uso, también está a cargo de Caabsa Eagle.

En la entrada de Los Laureles se explica que es un “relleno sanitario”, pero, de acuerdo a Bernache Pérez, esto no es del todo cierto, pues el trabajo que ahí se realiza no cumple con lo que marcan las normas ambientales estatales y federales.


La organización ciudadana Un Salto de Vida ha documentado por años los problemas que sufren los vecinos cercanos a focos de contaminación en la ciudad, como el relleno sanitario de Los Laureles.
LOS tres tipos de vertedero QUE HAY en México
  1. Tiradero a cielo abierto, que es un espacio sin autorización ni regulación oficial y que no cuenta con estudios previos sobre el terreno; por ende, no hay control sobre el impacto ambiental que genera. 
  2. Vertedero controlado, espacio con permiso, pero en donde tampoco hay control de la basura ni de su impacto socioambiental.
  3. Relleno sanitario, depósito de desechos sólidos que esparcen y compactan para reducirlos al menor volumen y colocarlos en un área pequeña.

 

Listado de pautas y normas que sigue un relleno sanitario
  • La disposición de residuos en los rellenos sanitarios es la última opción una vez que se hayan agotado las posibilidades de tratar los residuos por otros medios.
  • Es obligatorio para los dueños y operadores de rellenos sanitarios y sitios de disposición final establecer las condiciones necesarias para evitar que la totalidad de los residuos sean depositados o cubiertos sin que previamente se hayan separado, recuperado o valorizado.
  • Los rellenos sanitarios para la disposición final de residuos sólidos urbanos y residuos sólidos de manejo especial se ubicarán, diseñarán y construirán de conformidad con las disposiciones reglamentarias derivadas de la Ley de Gestión Integral de los Residuos del Estado de Jalisco y las contenidas en las normas oficiales mexicanas correspondientes.
  • Al final de su vida útil, las instalaciones para la disposición final de los residuos sólidos urbanos o de manejo especial se cerrarán siguiendo las especificaciones establecidas en los ordenamientos jurídicos correspondientes. 
  • Las áreas ocupadas por las celdas de confinamiento de los residuos, al igual que el resto de las instalaciones de los rellenos sanitarios, cerradas debidamente de conformidad con la normatividad aplicable, podrán ser aprovechadas para crear cualquier otro tipo de proyecto compatible con los usos del suelo autorizados en la zona.
En abril de 2019 un incendio afectó durante varios días al tiradero de Los Laureles, a tal punto que obligó a declarar una alerta de contaminación del aire. En la imagen, un elemento de Protección Civil Jalisco, durante las labores de combate al fuego. Fotografía: Semadet Jalisco.

Al comienzo, el vertedero Los Laureles no era más que un tiradero a cielo abierto, pero a partir de los años noventa, por el aumento de la basura generada por la ciudad, el Ayuntamiento de Guadalajara optó por regularizar este espacio y adquirió el terreno de 74 hectáreas.

Esta decisión careció de lo más importante: estudios previos y preparación, pues de acuerdo al estudio “El impacto social de las operaciones del vertedero de Los Laureles”, de Bernache Pérez, Los Laureles nació sin haberse realizado la topografía del terreno, cercano a cuerpos de agua como el Río Santiago y con diversas fuentes de agua subterránea. 

De haberse tomado en cuenta esto, sostiene el investigador del CIESAS, el Ayuntamiento de Guadalajara habría clausurado el lugar o, al menos, habría realizado un sistema que evitara el escurrimiento de los lixiviados hacia el Río Santiago, aunque esto también era una tarea de Caabsa Eagle, pues esta empresa tiene el comodato del lugar para realizar ahí los servicios que cobra al Ayuntamiento desde 1994.

Carolina Rojas también comentó que, además de la contaminación del agua, tampoco existe una regulación del gas metano que se genera en Los Laureles, como sí lo hay en Picachos en Zapopan. 

Este gas es producido, principalmente, por la basura orgánica, y si no se controla afecta al medio ambiente, pero también a las personas que habitan las zonas aledañas, que sufren enfermedades cutáneas, oculares y estomacales, además de la constante presencia de fauna nociva en sus casas, las cuales son portadoras de otras enfermedades.

Pero todo esto es poco visible, pues nuestra preocupación por la basura casi siempre termina cuando la entregamos a los camiones de Caabsa Eagle.

El 17 de diciembre de 1994, la relación entre el Ayuntamiento de Guadalajara y Caabsa Eagle se inauguró a través del primer contrato de concesión, en el cual se formalizó el deber de la recolección, transporte, transferencia, tratamiento y destino final de los residuos sólidos producidos en la ciudad, así como un contrato de comodato del basurero de Los Laureles y su participación en el fomento de campañas y acciones para promover una cultura ambiental y, con ello, reducir la producción de residuos sólidos en el municipio, lo cual no ha sucedido.

En este contrato, cuya duración sería solo de 15 años, participaron Luis Fernando Martín Amodio Herrera, presidente de Grupo Caabsa, Victor Elías Aboumrad Tamer, tesorero, y Julio Mauricio Martín Amodio Herrera, secretario de la empresa. 

Los hermanos Amodio Herrera son copresidentes y juntos fundaron Grupo Caabsa en 1979, empresa que actualmente se dedica a la gestión de proyectos que varían desde la construcción, las telecomunicaciones, la gestión ambiental y la administración de eventos. 

Actualmente, tiene 30 empresas filiales, tres de las cuales —según su página oficial— están concesionadas: Jalisco Limpio, que se dedica a la eliminación de residuos sólidos urbanos; Dinlloke, que realiza el mantenimiento de las áreas verdes en la Ciudad de México y, por último, Caabsa Eagle, que “busca los principios de sustentabilidad y apoyo ambiental”.

El 15 de junio de 2020, Luis Fernando Martín Amodio Herrera fue nombrado por el Consejo de Administración de Obrascón Huarte Lain, SA (OHL), como presidente no-ejecutivo de esta misma empresa, una de las más grandes constructoras en España. En mayo de ese año, los hermanos Amodio Herrera compraron 16% del capital de OHL en 50 millones de euros; su plan es adquirir 25% de la transnacional.

Aparte de esto, el consorcio entre Grupo Caabsa y OHL ha ganado uno de los dos segmentos del tramo 5 del Tren Maya, el proyecto del Gobierno federal que se compone de una línea ferroviaria que cruzará la Península de Yucatán, por el que ofertaron 13,988 millones de pesos, según informó el portal Aristegui Noticias.

Un recolector trabaja en calles de Guadalajara. Fotografía: Darwin Franco.

Los cambios y ajustes

El 29 de abril de 2005, durante la presidencia municipal de Emilio González Márquez, Grupo Caabsa logró un convenio modificatorio, a pesar de que meses antes, el 16 de enero de 2004, en sesión del Pleno del Ayuntamiento de Guadalajara, se cuestionó el trabajo de la empresa; sin embargo, con el nuevo acuerdo se le perdonaron las irregularidades con el saldo económico de las deudas, tanto del contrato de 1994 como las que pudieran del nuevo acuerdo.

La Tesorería Municipal actualizó las cantidades monetarias derivadas del incumplimiento de obligación de ambas partes. Determinó que existía un adeudo a favor de la concesionaria por 329 millones 740,288 pesos, por lo cual a la empresa Caabsa Eagle, en dicho convenio, el Ayuntamiento de Guadalajara le otorgó el más amplio perdón y la remisión de la deuda. 

Uno de los elementos más controversiales del nuevo convenio está en razón de las compensaciones o contraprestaciones que corren a favor de Caabsa Eagle:

  • Si la concesionaria con la autorización del municipio recibe sólidos de otros municipios o personas, el pago se hará directamente a ésta. 
  • El municipio no pagará ninguna contraprestación por la cuota de disposición convenida para los residuos sólidos municipales recolectados por el municipio de parques, jardines, edificios públicos y eventos especiales dentro del municipio, en caminos de propiedad. 
  • La báscula seguirá a cargo de la concesionaria; sin embargo, el municipio supervisará su calibración cada cuatro meses, a través del personal de la Dirección de Medio Ambiente y Ecología. 
  • En el caso de que la báscula esté mal calibrada, se impondrá una sanción económica. 

En este convenio también se estableció que el pago a la concesionaria sería de forma mensual y en referencia al pesaje de las toneladas que fuesen recolectadas por ella con las facturas correspondientes.

En algunas sanciones se menciona la inversión de la empresa en varios proyectos como obras, equipamiento e infraestructuras en una nueva planta de transferencia, las cuales ascienden a más de 146 millones de pesos.

De atrasarse en alguno de estos proyectos, la concesionaria deberá pagar al municipio una pena convencional consistente en el 5% anual del costo total de las obras afectadas, por cada mes de retraso y hasta la terminación de las mismas.

Uno de los camiones de Caabsa Eagle. Fotografía: Darwin Franco.

En la administración del panista Alfonso Petersen Farah (2006-2009), el gobierno municipal de Guadalajara aprobó, el 23 de octubre de 2008, la autorización para que Caabsa Eagle realizara la recolección de los residuos sólidos generados en los predios, espacios, inmuebles, edificios y sitios públicos, escuelas públicas, tianguis, mercados municipales, parques, jardines, áreas verdes, vía pública, centro histórico y recolección nocturna dentro del municipio de Guadalajara. 

Ahí se señaló que los residuos deberían estar en bolsas de basura o botes, o la empresa no los recolectaría. En el caso de que la concesionaria no prestara el servicio indemnizaría al municipio con 250 mil pesos mensuales. 

Sin ofrecer detalles sobre el buen servicio de Caabsa Eagle, en 2009 se realizó una adenda al contrato firmado en 2005, que especificó que la empresa de los hermanos Amodio había dado cumplimiento a las obligaciones estipuladas en el Convenio de Ejecución, Operación y Reinversión. Eso permitió seguir con los servicios otorgados por la empresa.

Su último convenio modificatorio fue en 2018, durante el gobierno de Enrique Alfaro Ramírez (2015-2017), en la cual se fijaron las nuevas Reglas de Operación cuyo objetivo era establecer las bases técnicas y operativas del servicio público y que se determinaran las formas de recolección, transporte, transferencia y disposición final de los residuos sólidos urbanos habitacionales generados en Guadalajara. 

Con ello, y sin una valoración integral de los servicios de Caabsa Eagle, se extendió su contrato, en ese entonces, hasta el 17 de diciembre del año 2024. Hoy se sabe que la empresa recolectará la basura de la capital de Jalisco hasta el año 2031.

La lista de irregularidades en los servicios que Caabsa Eagle otorga al Ayuntamiento de Guadalajara data desde el inicio de su relación; sin embargo, la Unidad de Transparencia del gobierno municipal asegura que no tiene registros de las toneladas de basura que ha recolectado ni del pago que se le ha otorgado a la empresa en años anteriores a 2015.

Estos datos son relevantes porque las irregularidades más señaladas por los órganos internos del municipio como la Contraloría Ciudadana residen en que no hay forma de probar o comprobar cuánta basura en realidad recolecta Caabsa Eagle, pues en los pagos que ha recibido se manifiestan irregularidades entre el pago otorgado y la basura recolectada; a pesar de que existe un convenio que establece un precio por tonelada, desde 2015, hay diferencias entre ambos tabuladores de pago.

Por ejemplo, en 2015, el municipio pagó a Caabsa Eagle 338 millones 881,865 pesos —según consta en la solicitud de información DTB/02478/2021— por la recolección de 638,606.76 toneladas de basura —como consta en la solicitud DTB/02477/2021—; el problema es que el precio pactado por tonelada de basura fue de 459.51 pesos, lo cual, multiplicado por la basura recolectada, debió generar un pago de 293 millones 446,192 pesos.

Caabsa Eagle recibió, pues, un pago extra de 45 millones 435,672.72 pesos.

En ese año, como informó El Diario NTR, la contraloría municipal emitió un requerimiento a la Dirección de Aseo Público para que explicara no solo esta irregularidad, sino también por qué antes de concluir la administración del priista  Ramiro Hernández (2012-2015) se le adelantó a Caabsa Eagle un pago de 20 millones de pesos aunque aún se ignoraba cuánta basura se recolectaría ese año.

“El control de los procesos para la supervisión de la concesión es débil. Se revisaron las facturas del periodo de enero a diciembre de 2015, así como los comprobantes que fueron emitidos por la empresa sin referencia de una certificación de parte de Aseo Público. Solo hay una fecha y una firma de un presunto empleado que valida las toneladas recolectadas, sin describir si se verificó las cantidades reportadas por la empresa”, precisó el informe de la Contraloría.

La respuesta de la Dirección de Aseo Público fue que: “estos reportes se basan en los talones de resumen diario y contienen la firma del supervisor correspondiente que avala la autenticidad de la información, además se estableció el catálogo de firmas y antefirmas de los supervisores que se encuentran asignados en las instalaciones de la transferencia y disposición final de la concesionaria (…) de igual manera se solicitó se refuerce la vigilancia”.

Estas irregularidades fueron clasificadas como “no solventadas”, el 13 de enero de 2017, fecha en que se realizó la auditoría ya en la administración de Enrique Alfaro como presidente municipal de Guadalajara, y ahí además se recomendó que, si no se podía comprobar dicho pago en razón del servicio, Caabsa Eagle debería regresar a la Tesorería Municipal los 20 millones de pesos.

El Diario NTR además reveló que Caabsa Eagle había ya incurrido en al menos seis incumplimientos de contrato desde 2005; sin embargo, la empresa siguió dando el servicio y amplió su cobertura a otros municipios como Tonalá, El Salto y Tlajomulco.

Uno de los camiones de Caabsa Eagle. Fotografía: Darwin Franco.

Con la información que aportó la Unidad de Transparencia del Ayuntamiento de Guadalajara y la que aparece en su portal de transparencia, es difícil saber si Caabsa Eagle regresó o no los 20 millones, pero sí es posible identificar las irregularidades en los pagos que recibe por las toneladas de basura que recolecta.

Por ejemplo, en 2016, el precio pactado por tonelada fue de 469.30 pesos; según la Dirección de Aseo Público Municipal ese año se recolectaron 669,511 mil toneladas de basura, pero se emitió un pago de 315 millones 350 mil pesos para Caabsa Eagle, un millón 148,131 pesos más de lo que se le debió haber pagado.

Al año siguiente, en 2017, el precio por tonelada aumentó a 530 pesos, pero, a diferencia de 2015 y 2016, la empresa, que tuvo que haber recibido un pago de 344 millones 88,825.61 pesos, obtuvo un cheque por 257 millones; es decir, 69 millones 88,825 pesos menos por las 649,211 mil toneladas de basuras que recolectó.

A pesar de que la empresa dejó de recibir poco más de 69 millones de pesos, no hubo reclamo alguno.

Para saber por qué en ocasiones se le pagaba más y otras menos a Caabsa Eagle, se buscó una entrevista con la Dirección de Aseo Público Municipal a cargo de Fernando Gutiérrez Santos; sin embargo, la Dirección de Comunicación Social del Ayuntamiento de Guadalajara sigue sin responder a esa solicitud.

En 2018, el pago que se le dio a Caabsa Eagle por sus servicios fue mayor nuevamente: recolectó 527,355 toneladas de basura a un precio de 545.04 por tonelada; debió cobrar 287 millones 429,749 pesos, pero recibió 345 millones: 57 millones 570,250.94 pesos extra.

Estas irregularidades fueron notadas por la Contraloría Ciudadana que, el 28 de mayo de 2019, generó una auditoría a la Dirección de Egresos, oficio DA/737/2019, en la que solicitaba la verificación de los pagos realizados a Caabsa Eagle del 1 de enero a 31 de diciembre del año 2018.

Pese a que existe la petición de respuesta a la Dirección de Aseo Municipal, ésta no está disponible en el portal de Transparencia del Ayuntamiento.

En 2019, Caabsa y las autoridades municipales pactaron un nuevo precio por tonelada: 578.18 pesos. Las toneladas que se asegura que recolectó la empresa fueron 509,779 y el precio calculado fue 294 millones 744,484 pesos, pero esta vez el Ayuntamiento volvería a excederse por 40 millones 62,772 pesos: el cheque emitido fue de 334 millones 807,257 pesos.

La dinámica se repitió en 2020, año en el que se volvió a aumentar el precio, a 584.02 pesos por tonelada. En este año se presentó la diferencia más alta: Caabsa recibió 83 millones 414,794 pesos extra, siendo que por la recolección de 509,779 toneladas de basura que generó la ciudad en el año pandémico le correspondían 297 millones 721,598.79 pesos. Su cheque, como informó el Ayuntamiento, fue de 381 millones 136,393 pesos.

El 14 de octubre del año 2020, la Contraloría Ciudadana volvió a dirigir una auditoría, folio AAD/16/2020, al titular de Aseo Público Municipal, Fernando Gutiérrez Santos, en la que se le pedía llevar a cabo una investigación sobre la operación, ejecución y prestación del servicio de recolección otorgado por Caabsa Eagle, así como de las erogaciones del presupuesto por el pago de servicio. 

El proceso de esta auditoría terminó el 15 de diciembre de ese mismo año. En sus resultados se dio a conocer que los tickets generados en las plantas de transferencia de Caabsa, en los que se señala el número de toneladas que son recolectadas por la empresa día con día, no habían sido registrados por varios días en las siguientes plantas:

Planta Los Laureles

  • Julio 26
  • Septiembre 13, 22, 23, 24, 25 y 26

Planta Coyula-Matatlán

  • Septiembre 4, 5 y 28

El tiradero de Matatlán también fue denunciado por sus vecinos como una fuente de molestias para la población.

 

Asimismo se indicó que tampoco se encontró prueba alguna de la calibración de las básculas utilizadas en este proceso. Por último, la facturación de los pagos manejó conceptos distintos a los de los tickets, lo cual dificultó la verificación de de los recursos destinados para estos fines.

En cuanto a la inconsistencia en los pagos se encontró una diferencia, entre el pago establecido por la recolección por tonelada, de tres millones 403,861 pesos. Pese a esta diferencia, no existió un castigo como tal, pues solo se le pidió a la Dirección de Aseo Público Municipal que acordara con Caabsa Eagle un reembolso o un descuento en la emisión del próximo pago. Lo que se le pedía a la empresa que regresara a las arcas municipales era un millón 693,717 pesos. 

Por último, la auditoría hizo notar que el presupuesto otorgado al Ayuntamiento de Guadalajara para cubrir los gastos de los servicios de limpieza para 2019 fue de 401 millones 10,503 pesos y, de éstos, 350 millones (87%) fueron empleados para pagar los servicios de Caabsa.

Tendencia que se mantiene para el primer bimestre de 2021, meses en que, con un costo de 584 pesos por tonelada, Caabsa Eagle ha recolectado 68,950 toneladas de basura y cobrado, 52 millones 778 mil pesos, 31% más de lo que debió recibir, que eran 40 millones 268,225 pesos: 12.5 millones de pesos extra de parte del Ayuntamiento de Guadalajara. 

En resumen, entre enero de 2015 y febrero de 2021, Caabsa Eagle dijo haber recolectado más 3,573 millones de toneladas de basura, lo que ha implicado una inversión municipal de 2,042 millones 953,535 pesos; sin embargo, conforme a los precios establecidos por año y por tonelada de basura, el pago que tuvo que recibir era de 1,817 millones 900,945.48 pesos. 

¿Qué significa esta diferencia? Un pago extra de 171 millones 52,589.82 pesos para una empresa que ha generado ganancias millonarias por recolectar la basura en la capital de Jalisco.

Se solicitó una entrevista con la Dirección de Aseo Público Municipal a cargo de Fernando Gutiérrez Santos; sin embargo, la Dirección de Comunicación Social del Ayuntamiento de Guadalajara aún no contesta a la solicitud para explicar por qué se le pagó este dinero extra a Caabsa Eagle. 

También se buscó presencial y virtualmente a algún funcionario de Caabsa Eagle; sin embargo, la única respuesta fue de José Magaña, jefe del área de Recursos Humanos, quien señaló que la Dirección de la empresa sería la encargada de seleccionar a quien respondería a las preguntas sobre la irregularidad en los pagos.

A la fecha, no hay explicaciones.

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