Foto: @FCBarcelona

El FC Barcelona se cae a pedazos y nadie hace nada

 

Cuando hace unos años se pensaba en el FC Barcelona lo primero que se venía a la mente era su gran época dorada comandada por Pep Guardiola junto con sus discípulos Messi, Xavi, Iniesta, Busquets, etc. Una época en la que lograron enamorar al aficionado, no solo del club, sino del deporte en general. Un estilo de juego muy particular y agradable a la vista, en el que su mayor virtud era el trato del balón. Eso ha cambiado. Cuando hoy se piensa en el Barcelona es inevitable tener presente sus últimos años llenos de desastres, tanto en el campo como fuera de el.

La polémica salida de Neymar al PSG en 2017 fue solo el comienzo de una ola de decepciones que atormentaría a los aficionados y miembros del club. Las eliminaciones humillantes en la UEFA Champions League frente a AS Roma, Liverpool, Bayern de Múnich, y el último, Paris Saint-Germain fueron solo el clímax de la situación del club. La gota que derramó el vaso fue la sorpresiva salida de Lionel Messi, nada más y nada menos que al PSG. A pesar de fracasar año tras año en la competición, en los blaugranas existía una ligera esperanza al tener, para muchos, al mejor jugador del mundo. Sin embargo, eso cambió. Se terminaron las esperanzas a corto plazo de la institución por replicar los éxitos obtenidos hace una década.

Uno puede pensar que solo está la cuestión deportiva es la que debe de entregar resultados, pero hay muchas influencias externas que pueden afectar el entorno de un club. La lamentable actualidad del FC Barcelona, en gran parte, es debido a la gestión que hubo en el mandato de Josep Maria Bartomeu, quien dejó como legado la crisis económica más grande en la historia de la institución. Operaciones como los millones de euros gastados por jugadores que no han rendido o no rindieron; entre ellos, Ousmane Dembélé, por quien se pagaron 135 millones de euros y se ha lesionado en 12 ocasiones, perdiéndose 98 partidos con el equipo, similar al caso

de Philippe Coutinho, por quien se pagó la misma cifra y se ha perdido 51 partidos, además de las renovaciones de contratos con salarios demasiado altos y los sueldos excesivos a ojeadores en Brasil, son el resultado de la crisis general que vive la institución. También es importante mencionar que el trato que tuvo el expresidente con el jugador más importante en la historia del club hizo enfurecer no solo al mismo jugador sino también a otros compañeros de profesión y claramente a los aficionados. No respetar la decisión de Lionel Messi de irse cuando acordaron que tendría la oportunidad si él quisiese y prácticamente obligarlo a quedarse una temporada más fue sinónimo de echarse a toda la fanaticada y a los medios de comunicación encima.

La partida de su mejor jugador se puede interpretar como una oportunidad para reestructurar el proyecto, en el que se vuelva a apostar en La Masia, la importante y emblemática academia de formación de jugadores jóvenes del club de la que se habían olvidado en los últimos años. La actualidad del equipo es esa. Esperar que ganen trofeos importantes parece algo erróneo, y en estos momentos, no obtenerlos no se considerarían fracasos como tal. El Barça está en un proceso que no vivía desde hace más de 10 años, por lo que probablemente no veremos a un Barcelona protagonista en Europa en las próximas temporadas. Sin embargo, tampoco podemos descártalos completamente, pues a pesar de tener una plantilla, en su mayoría, con poca experiencia, y a pesar de no ser ya favoritos para dominar Europa, los jóvenes jugadores han demostrado tener calidad suficiente para lograr cosas importantes; difícilmente a corto plazo, pero con jugadores como Ansu Fati, Pedri, Ronald Araujo, Eric García, Gavi, Alejandro Baldé, etc., se puede hablar de una base sólida que ilusiona a una afición en volver a ver a su club en lo más alto.

El FC Barcelona está en plena transición, así como muchos clubes grandes se han visto obligados, por lo que solo queda esperar a que la bestia vuelva a despertar.

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