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Cómo el arte puede aliviar las heridas por violencia

Por: Dulce Figueroa y Fátima Herrera

La arteterapia propone virar el rol de víctima en nuestra historia sin tener que tentar las heridas de nuevo. Te contamos qué es y qué puede hacer por tí, si has sido violentada/e.

La fe, la ciencia o la filosofía han planteado a la humanidad a una pregunta difícil de contestar: ¿quiénes somos y cómo entendemos nuestra experiencia en el mundo?, pero ninguna disciplina ni cosmovisión nos sacude o nos hace enfrentar esos dilemas tanto como lo hace haber experimentado la violencia.

¿Quién se es después del abuso? En México, esa pregunta sintetiza un problema de salud pública que marca todos los días la vida de muchas mujeres, en lo físico, sexual, económico, cultural y emocional

La arteterapia ofrece una forma de crear nuestras propias respuestas sin necesidad de palabras razonadas, especialmente si se trata de querer conocerse a sí mismo o desenmascarar cosas que están dentro de nosotros pero no podemos reconocer ni entender con facilidad. 

Esta vertiente de la psicoterapia se considera en la actualidad un campo profesional transdisciplinar de la psicología y el arte plástico/escénico, el cual también se ha encargado de conceptualizar la psicopatología de la “locura” o la esquizofrenia, a retratar al enfermo mental o a buscar el bienestar psicológico por medio de sus técnicas.

Para una víctima, desaprender que el mundo es agresivo puede resultar un camino difícil de transitar. La insatisfacción o el dolor que se encajan en la rutina, en la interacción con otros, con otras acciones y cosas construye conexiones neuronales que, inconscientemente, se vuelven una parte integral de la persona y delinean para ella un mundo amenazante. Un terreno que, para la psicoterapia cognitivo conductual, debe tratarse de una manera más directa y confrontativa.

El cuerpo habla

Cualquier situación que rememore una experiencia desagradable activa nuestro sistema simpático, que desencadena cambios en la presión arterial, la respiración o el ritmo cardiaco. El cuerpo habla, no se queda fuera: la voz y la postura se transforman, el pecho se encoge, el semblante se alarga. Este tipo de expresiones, de hecho, han servido como una fuente atractiva de inspiración para muchos artistas a lo largo de la historia de la humanidad.

Sin título. Exposición “Locura” óleo sobre lienzo, de Marina Núñez, 1996.
Sin título. Exposición “Locura” óleo sobre lienzo, de Marina Núñez, 1995.
"Sábana Agujero". Lienzo al óleo por Marina Núñez
"Mujer2". Lienzo al óleo por Marina Núñez
"1992". Lienzo al óleo por Marina Núñez

Más allá de lo racional

El consciente y el inconsciente, ese tamiz presente en todos los seres humanos entra en acción. Esos pisos organizan la información y la experiencia; pueden filtrarla, generalizarla o distorsionarla, y a partir de eso se forma una especie de archivero titánico que deja a la vista únicamente una pequeña porción de información, sólo la necesaria para tomar decisiones que permitan sobrevivir o satisfacer una necesidad.

Gran parte de lo que influye en nuestro comportamiento se queda en el piso de lo inconsciente. Las emociones en ese nivel suelen ser fuertemente defendidas, intensas, difíciles de controlar y explorar; se vuelven dominantes en todos los aspectos de la vida. Según el especialista en arteterapia Norman Duncan, esto ocurre, por ejemplo, cuando mostramos una tristeza apática que encubre una furia primaria, o cuando mostramos un enfado continuo e inapropiado que disimula una incapacidad para transitar hacia otros espectros emocionales.

Duncan explica que el inconsciente funciona más con símbolos que con palabras razonadas. Un símbolo puede verse como un movimiento, una imagen o un sonido. Esta línea de arteterapia, propuesta originalmente por el psiquiatra y arteterapeuta francés Jean-Pierre Klein, quien también es fundador del Institut National d’Expression, Creation, Art et Thèrapie de París, es quizás la más popular. Este especialista sugiere que la persona haga un recorrido simbólico

En ese recorrido, el arteterapeuta debe mantenerse al margen y acompañar al paciente en el proceso presente. Si bien el arte que resulte de este procedimiento puede servir al terapeuta para identificar áreas de mejora, la arteterapia no debe pretender descifrar, diagnosticar o interpretar a partir de la producción de otro. En palabras de la psicóloga Mireia Bassols, “es un terreno siempre resbaladizo”. Es por eso que el rol del arteterapeuta es sutil y no invasivo.

¿Dónde está la arteterapia en nuestra ciudad?

Tres universitarias en Guadalajara, atravesadas por esta violencia cotidiana, quisieron acercar a otras mujeres al proceso creativo de sanar una herida. De esta idea nació el taller arteterapéutico Artemisa, que celebró su primera edición el pasado 8 de octubre en un recinto privado de la ciudad. 

El taller fue organizado por Regina Porter, Fernanda Bracamontes, Alexa de Alba, estudiantes de Publicidad y Comunicación Estratégica de la Universidad ITESO. Fernanda detalló que el concepto de Artemisa “es crear unión y comunidad entre y para mujeres mediante talleres de arteterapia, música, danza y escritura creativa. Todo lo que tenga que ver con arte y nos haga sentir libres, en valor y pensamiento”. Ese día, la psicoterapeuta y especialista en terapia corporal Norma Graham guió a cerca de 25 mujeres quienes usaron el espacio como pista de baile, museo y taller de pintura. 

Desde México, otra iniciativa es Arteterapia Transdisciplinar_mx por la arteterapeuta Mariela López, dedicada a talleres de arteterapia para el ámbito educativo. Su taller “Las polaridades de mi ser” dirigido a hombres de 15 años en adelante se impartirá virtualmente del 4 al 25 de noviembre del 2020.

¿Conoces más iniciativas? Nos gustaría escucharte.

¿De quiénes hablamos en este artículo? 

 

  • Marina Núñez. Artista española por la Universidad de Salamanca. Se ha dedicado a retratar los discursos de género, la condición frágil y orgánica del ser humano, su relación con la naturaleza, su subjetividad desestabilizada y la otredad. Ha expuesto individual y colectivamente en varios museos dentro y fuera de España. La más reciente se titula “Vánitas” (2021) y se encuentra en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, Madrid.

 

  • Adolf Wölfli. Un hombre suizo diagnosticado de una locura incurable (psicosis). Artista del siglo XIX, pasó la mayoría de sus días en el hospital psiquiátrico de Waldau, cerca de Berna, tras ser acusado de crímenes incitados por sus desórdenes mentales. Sólo dibujando y componiendo música lograba calmarse, por lo que se convirtió en una referencia del Art Brut y de los trastornos psicológicos.

 

  • Klein, Jean-Pierre, Bassols,Mireia, Bonet,Eva.Arteterapia. La creación como proceso de transformación. Barcelona, Ed. Octaedro, 2006.
Dulce Nataly Figueroa Santana
Es estudiante de la Licenciatura en Periodismo y Comunicación Pública del ITESO.

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