Desde que el mundo paró por la pandemia de Covid 19, el deporte universitario ha vivido drásticos cambios en su organización, desde el área administrativa hasta los entrenamientos, todo con el fin de mantenerse activo

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Después de un año de crisis, el deporte universitario prepara regreso a las canchas

Por: Oscar Ibarra y David Rojas

“Éramos 29, ahora somos siete”. Ése es el número de atletas que quedan en el equipo representativo de porristas en el ITESO, cuenta la capitana, Mónica Ochoa. Ella, como muchos otros, vio por última vez las canchas de los campus el 12 de marzo de 2020 a causa de la pandemia por Covid 19. Un día después se anunció que el campeonato nacional del deporte universitario mexicano quedaba pospuesto. A los dos meses se canceló.

Tras meses de incertidumbre, en los que se pospusieron diversos campeonatos y entrenamientos presenciales debido al alza de contagios en México, las instituciones de educación superior, aprovechando que inició la vacunación contra el coronavirus en varias regiones del país, han comenzado con los trabajos para que los deportistas puedan volver a sus respectivos campus a entrenar.

Los primeros días después de la suspensión de labores presenciales fueron un descontrol total para coordinadores de cultura física, entrenadores y deportistas. La pronta necesidad de readaptar las actividades al formato virtual obligó a corregir sobre la marcha; pocos sabían cómo trabajar a la distancia.

Saida Arteaga, coordinadora de equipos representativos del ITESO, dijo que durante la primera semana de trabajo virtual mandaban archivos PDF a los atletas para que hicieran las rutinas por su cuenta. Desde entonces se ha estado capacitando a entrenadores para que aprendan a utilizar las herramientas de trabajo en línea, como Zoom o Microsoft Teams, para adaptar sus entrenamientos.

Las prácticas deportivas en el campus del ITESO están marcadas por medidas de protección como la sana distancia. Fotografía: cortesía ITESO.

Todos los entrenamientos han estado enfocados en mantener la condición física de los jugadores. El problema es que desde marzo de 2020 no se ha trabajado a escala técnica, debido a la falta de espacios en casa para entrenar de forma cotidiana: el tiro a gol en el futbol; los acomodos y remates en el voleibol; los combates en Tae Kwon Do, o los distintos de golpe en el tenis, son algunos de los ejercicios que no se han podido llevar a cabo desde casa. Esto comienza a mermar el desempeño de los integrantes de los equipos universitarios.

En un primer momento, casi todos los estudiantes se conectaban para seguir con su preparación rumbo a sus respectivos torneos, pues creían que, luego de dos semanas de cuarentena, iban a volver a la normalidad.

Una vez que se dieron por canceladas todas las competencias deportivas por parte de la Comisión Nacional Deportiva Estudiantil de Instituciones Privadas (Conadeip) y de otras instituciones, como el Encuentro Universitario del Sistema Universitario Jesuita (InterSUJ), las cosas se complicaron aún más.

“Yo tenía un muy buen nivel. La semana antepasada volví a jugar volley en una cancha desde el 12 de marzo y pensé que ya no sabía jugar. En ocho meses perdí todo lo que había aprendido en dos años en el equipo. Fue muy estresante para mí”, cuenta Oscar Muñoz, jugador de voleibol del ITESO.

La desesperación de no poder entrenar de forma normal no solo ha terminado en caídas de nivel para los atletas. En el caso de Emilio Yitzhak, quien también forma parte del equipo de voleibol, tener que tomar sus clases y prácticas a través de Zoom lo hizo decidir que abandonará la plantilla.

“Prácticamente estoy fuera del equipo porque entré a dos o tres entrenamientos por Zoom y lo dejé. Me enfada la virtualidad para aprender. Estar cuatro o seis horas en clase y luego tener que entrenar de forma virtual era algo que yo no iba a hacer”.

El motivo principal de las deserciones en las escuadras deportivas es la falta de competencia real, de la mano con la monotonía que representa para los atletas trabajar de manera virtual.

Estas situaciones han repercutido en la salud mental de los deportistas, ya que abandonar las prácticas o no sentir la misma motivación que en la presencialidad los ha empujado a descuidar su forma física o, como cuenta Emilio, adquirir hábitos que no habrían intentado mientras estaban activos, como el alcohol y el tabaco.

“Ir a volley presencial no solo era entrenar, era estar con los compañeros, hacer chistes y platicar con el entrenador. Mis mejores amigos los he encontrado en el deporte. Cuando dejé al equipo, empecé a tomar de más; fumaba muy pocas veces y a raíz de esto lo hacía diario; mi musculatura bajó, subí de peso, tenía insomnio; fue muy duro”.

Sin embargo, los atletas no fueron los únicos que sufrieron complicaciones durante el confinamiento. Clemente López, coordinador de Equipos Representativos del Tec de Monterrey Campus GDL, comentó que la necesidad de reclutar a más estudiantes representa un reto importante para los entrenadores, pues todo tiene que hacerse desde la virtualidad y sin el conocimiento de las verdaderas capacidades de quienes se incorporan al equipo.

Domo deportivo del ITESO, en sus primeras semanas de reinicio de actividad. Fotografía: David Rojas/380GDL.

Nancy Hermosillo, entrenadora del equipo de fútbol femenil del ITESO, también habló de que ha sido complicado trabajar con jugadoras que no conoce en persona, ya que son estudiantes que hicieron sus visorías a través de Zoom y, una vez aceptadas, se integraron a los entrenamientos en línea. A la fecha, ninguna de ellas ha jugado en el campus.

El comienzo de las jornadas de vacunación en México les devuelve la esperanza de regresar en los próximos meses a entrenar de forma presencial con miras a competir de nuevo, ya sea en el segundo semestre de 2021 o en las primeras semanas de 2022.

Pese a ello, Hugo Cano, entrenador de taekwondo de la Universidad de Guadalajara, prevé que el regreso a la presencialidad no se dará de inmediato con los grupos completos de deportistas, ante la falta de trabajo físico y técnico que arrastran los deportistas. Además, en los primeros dos meses tendrán que estar enfocados en retomar el nivel.

En las oficinas deportivas de las universidades ya se formaliza el regreso a los entrenamientos presenciales. Quetzalcóatl Oregel, jefe de Unidad de la Coordinación de Cultura Física de la Universidad de Guadalajara, menciona que se ha empezado con una valoración física y psicológica a los deportistas para determinar si son aptos para un posible regreso. Luego de esto, se planea que los equipos representativos regresen en días específicos a los espacios que utilizaban antes de la pandemia.

De la misma forma, Jessica Brito, directora de Educación Física y Salud Integral del ITESO y vicepresidenta de la Zona Occidente de CONADEIP, confirma que tanto a escala local como nacional se ha comenzado a trabajar en los protocolos para el regreso de equipos a entrenamientos, y también para la organización de torneos.

Aún queda un largo trecho por recorrer antes de que el deporte universitario pueda recuperar su vida original, pero hoy más que nunca es posible hablar de que regresará pronto. Tanto los entrenadores como los directivos de cultura física afirman que han tenido que readaptar su trabajo según las recomendaciones sanitarias. La posibilidad de planear entrenamientos presenciales es una buena noticia, sobre todo para los atletas, pues les dará la oportunidad de regresar con sus compañeros y conocer a quienes debutan.

El deporte universitario ha pasado la prueba más dura en años recientes: sobrevivir a la amenaza que representó la pandemia. Hoy toca preparar el campo para que los goles, las canastas, los remates e incluso las patadas vuelvan a emocionar como antes de aquel viernes 13 de marzo.

Actividad deportiva de regreso en las canchas del campus del ITESO, en abril de 2021, tras más de un año de pausa. Fotografía: David Rojas/380GDL.

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