Las recientes imágenes de niños reclutados por policías comunitarias son mucho más que un síntoma de la precaria seguridad que padecen Guerrero y el país: son un recordatorio de la compleja red de problemas de desigualdad e impunidad que el Estado mexicano ha decidido ignorar desde hace años.

En la Opinión deEscucho y Hablo

ESCUCHO Y HABLO | Los niños con armas de Guerrero | por Fernanda Lattuada

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