AlumnosPrimavera de 2021

“Esto no se trata (solo) de Covid”: Martha ya se vacunó; Lili prefiere esperar

Lili Jiménez Morán es maestra de primaria en Zapopan y tiene 68 años; Martha Esparza Jiménez Morán es una cardióloga pediátrica que ejerce en la Ciudad de México. Madre e hija pertenecen a grupos prioritarios para la vacunación contra la Covid 19, pero tienen opiniones muy distintas al respecto

 

Por: Isabella Jiménez Robles

Lili

Lili Jiménez Morán tiene 68 años; ya jubilada, continúa trabajando como maestra de primaria en Zapopan. Por el momento, imparte sus clases en línea. Tiene dos hijas y un hijo que, “por sí o por no”, la registró en la plataforma federal para el programa de vacunación contra la Covid 19. Sin embargo, ella prefiere no vacunarse.

Lili es alérgica a la penicilina. “¡Por eso no me pinto el pelo! Soy súper alérgica hasta a las tinturas”.

Recuerda con angustia otras de sus reacciones alérgicas, hasta a las picaduras de hormigas: “Un asquilín, una cosita insignificante, no sabes la reacción que me hace. Me hincho toda de la cara y del cuerpo. Hasta en una ocasión llegué con problemas para respirar y tuvieron que ponerme una medicina que contrarrestara eso, algo que se llama Avapena (un antihistamínico, medicina para aliviar reacciones alérgicas). Después, con los días me iba desinflamando poco a poco, como si a mi cuerpo le costara mucho trabajo eliminar todas aquellas toxinas. No sé si del asquil o de la Avapena que me ponían”.

Ella considera que sus alergias podrían resultarle peligrosas al momento de vacunarse. “Ése es mi gran miedo”.

Lili ha consultado esta inquietud con varios médicos. Su otorrino le compartió que él ya tuvo covid “y se puso muy mal”; le dijo que “se siente horrible y no quisiera que nadie lo pasara”. El médico le respondió a Lili que más valía el riesgo de vacunarse al de tener la enfermedad, “así es que arriésgate a que te la pongan”. También le hizo saber que, cuando le aplicaran la vacuna, ella haría una espera de media hora para que el personal de salud pudiera observarla en caso de que presentara alguna reacción, la cual sería inmediata. “Entonces, hay que arriesgar”, le reiteró.

A Lili le gusta escuchar la radio, por lo que incluso contactó en una ocasión a un programa sobre salud en Notisistema. “Pues yo escribí y dije toda mi historia. Y el doctor que está ahí me dijo: ‘Yo te aconsejo: vacúnate y arriésgate. Hay que arriesgar’”.

Ninguno de estos comentarios convenció a Lili de sentirse más segura.

Yo dije gracias y todo. Pero, ¡ay, qué a gusto! ‘Hay que arriesgar’. ¡Pues como él no va a arriesgar!”.

Ella tiene otros temores ante la vacuna contra la Covid 19; dice que la han hecho “de forma exprés, rapidísima”.

Estas opiniones han sido motivo de discusión en su familia. “Mi hija, que es doctora, me dice que es porque escucho y leo cosas, documentos o noticias que no son buenas, que son falsas, que me informe bien. Ella me dice que no pasa nada, a ella ya la vacunaron, que me debo vacunar”.

Aunque la reticencia de Lili a vacunarse no es algo nuevo. “Por ejemplo, fíjate: de la influenza, yo nunca me he vacunado. Porque me dan miedo las vacunas”. La práctica se remonta hasta su infancia. “Yo creo que, desde que tenía siete años y me vacunaron contra la varicela, jamás me he vuelto a vacunar. De nada”.

En cuanto a la epidemia actual, ella lo que planea es esperar.

“Yo digo, al fin y al cabo, que Dios me cuide y me sigo cuidando yo. Y que pase el tiempo y se van mejorando vacunas y qué tal que hasta encuentran medicamentos que pueda uno tomar y ya no te entra tanto la enfermedad (…) Yo le digo a mi hija: que se vacunen todos. Ya vacunados, tengo menos riesgo de que me contagie”.

Fotografía: Pexels.

Martha

Martha Esparza Jiménez Morán es una cardióloga pediátrica. Recientemente terminó una alta especialidad en ecocardiografía y forma parte del Instituto Nacional de Pediatría. Los fines de semana trabaja en el Hospital Pediátrico de Azcapotzalco, de la Secretaría de Salud, en la Ciudad de México.

También es hija de Lili.

Martha recibió la primera dosis de la vacuna de Pfizer el 4 de febrero. En una semana le tocará la segunda. Ya se siente mucho más tranquila.

“Sí da más seguridad y tranquilidad en el trabajo. Aunque, bueno, a mí ya me dio covid; tuve un cuadro en junio. Pero hay muchas cosas que médicamente no sabemos del comportamiento de la enfermedad y de la inmunidad. Entonces, ha habido muy buenos resultados en los estudios con la vacuna”.

“La inmunidad aproximada con la primera dosis es del 82% al 85% y va a subir al 95% o 96% con la segunda dosis” después de siete días de haber sido aplicada, según la Secretaría de Salud. “Creo que es un margen de seguridad bastante bueno”.

Con la llegada de la vacuna al país, parece ver el panorama de la pandemia con cierto optimismo. La mayoría de sus colegas cercanos ya la recibió.

“Creo que se ha avanzado lento, no como en otros países, definitivamente. Pero al menos en las áreas críticas, los doctores que están en áreas covid, en urgencias o en terapia intensiva, ya han recibido al menos una dosis (…) Todavía faltan médicos que no están en estas áreas, porque finalmente todos en el área de la salud estamos en riesgo”.

En cuanto a la vacunación del resto del país, de quienes no pertenecen al personal de salud, le parece que la situación es más complicada. En especial por la poca confianza a la vacuna.

Tenemos una brecha generacional con las personas arriba de 50 años. Es súper difícil acercarnos, explicarlo (la importancia de la vacuna). Yo lo vivo con mi propia familia, con mi mamá, con mis tíos, que muchos de ellos no se quieren vacunar”.

Lo primero que recomienda para tener estas difíciles conversaciones es que comiencen desde los espacios familiares en donde se cuide a personas de la tercera edad: “La familia es la que tiene que estar más involucrada. Son los que tienen que hacer la recomendación. Finalmente, (los adultos mayores) son los que han estado más encerrados, que están más en riesgo, que han fallecido más. (Hay que) hacer conciencia del riesgo que existe de complicaciones, de comorbilidades y de mortalidad, para poderlos hacer partícipes de la vacuna”.

Porque lo que hay que evitar, opina, es obligar a la gente. “Es más involucrar a la familia en este aspecto de convencimiento, en saber que es seguridad también para las personas que los cuidan, para su futuro. Porque finalmente siguen siendo personas y adultos que pueden tener muchísimos años todavía”.

Por el lado del personal de salud, señala la responsabilidad que tienen los mismos médicos de contribuir a acercar y traducir la información científica y de cuidados para el resto de la gente. Considera que hacen falta médicas, médicos, que crean en la importancia de difundir la vacunación: “Que la podamos recomendar, dar seguridad, que todo el personal de salud nos vacunemos y nos informemos. Incluso, como personal de salud, leer los estudios, riesgos, beneficios, para poderle explicar a la población con un lenguaje apropiado. Esto es un reto”.

También apunta a la escasez de publicaciones médicas y científicas, que sean escritas con lenguaje coloquial “para la sociedad en general, para que puedan entender mejor los estudios, cómo está funcionando la vacuna”.

Finalmente, opina que estos problemas tienen orígenes que preceden a la pandemia actual; Martha indica que en parte se debe a un asunto de costumbres: “Necesitamos mucha más cultura en salud, eso es siempre. En general estamos muy rezagados en trasplantes: la gente no tiene cultura de donación. Estamos rezagados en la cultura de la prevención: la gente sólo va al médico cuando está enferma. Y todo eso ya es algo históricamente rezagado. Y algo súper preventivo son las vacunas”.

“Esto no se trata de covid”, opina la cardióloga. “Se trata de que la gente no registra al niño en cuatro o cinco meses, que no buscan las vacunas, son muchas cosas. Eso no va a cambiar de la noche a la mañana”.

Asimismo, Martha subraya que la importancia de las vacunas va más allá de la crisis de salud que hoy nos atraviesa: “Las vacunas son lo único que hay en curación, con lo demás estamos tratando y paleando cosas. Pero lo único que ha tenido como resultado curación, en el mundo de la medicina, han sido las vacunas. Y las vacunas han permitido que desaparezcan completamente enfermedades”.

Isabella Jiménez Robles
Estudiante de la Licenciatura en Periodismo y Comunicación Pública.

1 Comment

  1. […] Madre e hija opinan distinto: “Esto no se trata (solo) de Covid”. […]

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *