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Hablemos de la recuperación del cáncer de mama: lo físico, social y emocional

Michelle, Mari y Peque atestiguan las partes más complicadas de la recuperación física, social y emocional del cáncer de mama. Ellas se reconocieron en rutinas y duelos compartidos con la gente que les rodeaba. 

Por Fátima Herrera, Carolina Martínez, Nataly Figueroa, Ximena Torres y Brince Tapia.

La Organización Mundial de la Salud enlista la radioterapia, quimioterapia y cirugía como los tres tratamientos concretos para curar el cáncer. La recuperación que le sigue de alguno de ellos varía de mujer a mujer, y no siempre sale bien. 

Tiempo después de que le quitaran su mama derecha, Michelle Arenas se sometió a quimioterapia “roja” y radioterapias para acabar con cualquier rastro del cáncer. No olvida los 16 piquetes vía intravenosa que recibió cada viernes durante seis meses. Algunos días eran buenos y los aprovechaba para alimentarse bien; los días malos tenía vómitos constantes que no le permitían ni beber agua. 

Para algunas pacientes, el apoyo familiar es un pilar para la recuperación, pero no todos los miembros tienen la fuerza ni la capacidad de acompañarles. Ese es el caso de Michelle, quien además de cuidar su alimentación tras las quimioterapias, se ancló en su hija Ivana. Una niña vivaz, sensible y observadora.

“Esa niña me enseñó lo que es el amor incondicional y la paciencia, me enseñó a ser valiente. Recuerdo los momentos más pesados de mis quimios, en donde yo tenía mi cama llena de juguetes. Eran menos difíciles”.

Michelle fue acompañada por la inocencia y el amor de su hija. Ella conocía las rutinas, fechas y detalles del tratamiento de su mamá. Se volvió su “pequeño guarura”, determinada a protegerla y la acompañó a varias citas con su doctor para comprobar que estuviera siguiendo sus recomendaciones. Hasta terminar de contar los días hacia su última quimioterapia; hasta celebrar el último día que su mamá se sentiría mal.

“Ella siempre supo todo porque al final de cuentas lo iba a vivir conmigo. La psicóloga me decía que es más traumático para un niño vivir algo sin saber qué está pasando, a saberlo”.

La historia es diferente con la mamá de Michelle y su familia. Su proceso de recuperación no le impidió convertirse varias veces en la paciente y la cuidadora, porque había días en los que su mamá tampoco podía comer.

“En mi casa yo tuve que ser la fuerte, y un día le pregunté (a mi mamá) si iba a poder con la situación o no. Ahorita estoy bien, le dije, pero el día de mañana yo voy a necesitar quién me sostenga y si tú no vas a poder sostenerme, es válido mamá” le aclaró. 

Tras esa conversación, confiesa que su mamá se sintió incapaz y no pudo acompañarla a ninguna quimioterapia.

Por salud y no por estética

En México, asegura Michelle, no tenemos la cultura o la información necesaria para entender que la reconstrucción mamaria no es una cuestión estética, sino una cuestión de salud y de tratamiento. “Yo no me quería reconstruir. Yo estaba negada a reconstruirme. Me amaba tal y como estaba”. Eso hasta que empezó a tener problemas con su rodilla, contracturas y dolores en la espalda, en ese momento decidió recurrir a la reconstrucción mamaria.

Mari Asano tuvo su lumpectomía (remoción parcial o una parte del tejido mamario) a los 31 años, era una madre y esposa joven, una ama de casa de tiempo completo. En cirugía se le extrajo parte de su seno izquierdo, y mientras pasaba por cada una de las 40 radiaciones que experimentó durante ocho semanas seguidas, su hija más grande que en aquél entonces tenía 19 años, se encargó de cuidar a sus hermanos. Aunque ella no fue completamente mastectomizada, su cuerpo sí fue sujeto a críticas de otras personas cercanas. 

“Mi esposo y yo teníamos mucha vida social. Una vez me sugirió ponerme un algodón en mi brassiere, yo era muy joven y tenía un cuerpo bonito. Me negué, me sentía falsa, le dije que si la gente me conocía sabrían lo que me había pasado, y que la que no me conocía, no me importaba”. Hasta después de siete años, Mari decidió reconstruirse el cuadrante mamario que “le faltaba” pero afirma que aprendió a vivir así desde el principio de su modificación.

La piel de Peque Álvarez, por otro lado, siempre está reseca. Es una secuela que le dejaron las quimioterapias. Ella recibió una por cada mes después de su mastectomía, a lo largo de seis meses, para asegurarse de que el cáncer no se hubiese expandido a ninguna otra parte de su cuerpo.

“El organismo en general cambia con lo que te inyectan. Yo antes era grasosa, ahora soy completamente seca. Me reunía con otras dos amigas que también les estaban dando y ahí andábamos acompañadas, entre ‘chorcha’ y risas.  Al día siguiente eran los efectos y nos daban medicinas para calmarlos. A mí me daban un poco de náuseas, pero nada grave”.

Peque Álvarez pasó por al menos 5 operaciones para reconstruir su busto. Le aplicaron un expansor para ajustar la prótesis a su cuerpo, pero lo que ella deseaba era tener ambos senos de la misma forma y tamaño.

“A veces tengo dolores de espalda, porque aprieto mucho el brassiere para que me queden más o menos parecidas. Mi cicatriz ha disminuido, pero sí hubo un tiempo que me ponía muy incómoda, no podía usar escote y a veces me la maquillaba. Ahora ya pasaron los años y me vale tres pepinos”.

La Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO, por sus siglas en inglés), el tratamiento del cáncer puede afectar las habilidades físicas, sociales, psicológicas y laborales. La rehabilitación ayuda a las personas a recobrar estas habilidades, para mantener la independencia de sí mismo, reanudar el aspecto y la rutina que se tenía antes de los procedimientos para erradicar el cáncer.

Cada paciente del cáncer se ancla a su propia motivación para recuperarse de esta enfermedad. Son procesos muy delicados, vivirlos solas no es una opción. Algo que comparten estas tres mujeres, son la fortaleza y el empoderamiento que nació en ellas después de desafiar cara a cara esta enfermedad.

@superchiss88

Todxs somos capaces de superar nuestros miedos/barreras/problemas… Cree en ti. #cancer #cancerdemama #mastectomia #enfermedadesraras #amorpropio

♬ sonido original - Claudio Puppo
Dulce Nataly Figueroa Santana
Es estudiante de la Licenciatura en Periodismo y Comunicación Pública del ITESO.

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