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Human Rights Tattoo llega por segunda vez a Guadalajara

El evento internacional de promoción de derechos humanos a través del arte del tatuaje llega por segunda vez a Guadalajara, con actividades el 27 y 28 de octubre en el ITESO.

Por Ana Paula Carbonell Díaz

Cuando Sander Van Bussel, artista holandés, se enteró en 2012 de que su amigo activista había sido asesinado en África, tuvo la idea de crear un proyecto artístico que combina los tatuajes y los derechos humanos. Así nació Human Rights Tattoo el mismo año, un evento internacional que busca fomentar la discusión de los derechos humanos a través de los tatuajes donde cientos de personas atienden por evento. Tiene como misión tatuar toda la Convención de los Derechos Humanos, una letra por persona a la vez: 6,773 caracteres en total.

La iniciativa se vuelve un lugar de encuentro, con los tatuajes como excusa para abrir la discusión sobre derechos humanos. A través de los años, Sander ha conocido a un sinfín de activistas de todo el mundo que alzan su voz para cambiar una situación de injusticia, y eso es lo que lo inspira a seguir haciendo este proyecto.

“No podría pensar en una sola experiencia significativa, porque han sido tantísimas. Pienso en los activistas por la democracia en Myanmar, que estaban llenos de esperanza; recuerdo que para muchos era su primer tatuaje y se tatuaban su letra en la cara. En los activistas de la comunidad LGBTQ+ de Rusia y África, lugares donde aún se penaliza la homosexualidad. He podido conectar con personas de tantos contextos diferentes que tienen el mismo objetivo: que se respeten sus derechos”.

Desde hace más de diez años, Human Rights Tattoo organiza encuentros en todas partes del mundo, y los días 28 y 29 de octubre de 2021 Van Bussel y su equipo vendrán a Guadalajara por segunda ocasión luego de 2016, para su primer evento internacional después del paro de actividades por la pandemia de COVID-19.

A la par de la letra que se tatúa, cada persona que participa cuenta su historia personal con la lucha de los derechos humanos. Personas que buscan a sus familiares desaparecidos, que luchan por la diversidad sexual, por las mujeres violentadas. La letra en su piel es un recordatorio de mantenerse fiel a su ética, a su lucha.

“Los tatuajes también son una forma de abrir una conversación. Entonces es una excusa para que cuando te pregunten, ¿Qué significa tu tatuaje?, puedas hablar sobre la lucha de derechos humanos”.

Aunque podría parecer que estas actividades no producen cambios evidentes contra las injusticias sociales, abren el camino para que la conversación no cese: no quedarse callados es un primer paso. Van Bussel comenta que debería haber otros mil proyectos relacionados con los derechos humanos para que más gente se una, que las cosas poco a poco puedan cambiar, y celebremos los logros que ya existen.

“También quisiera que inspirara a que más personas lleven a cabo sus propias ideas. Que, cuando terminemos los 6,773 tatuajes, haya muchos más proyectos que mantengan viva la conversación”.

Human Rights Tattoo regresa a Guadalajara, con sede en la universidad ITESO. Sander afirma que la primera cita en este campus tapatío, en 2016, fue uno de los mejores encuentros de la iniciativa, incluso sobre sedes como Nueva York, gracias a “la vibra” de la ciudad y la motivación que encontró entre los estudiantes, y que está seguro que esta segunda edición lo será también.

Ana Paula Carbonell Díaz
Estudiante de la Licenciatura en Periodismo y Comunicación Pública.

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