Ciudadanías

La Educación Sexual está en todas partes

Danielle Orendain, psicóloga educativa y tallerista en temas de menstruación, tiene dos proyectos principales en su trabajo sobre sexualidad, uno es sobre la menstruación y otro es sobre acompañamiento a personas diagnosticadas con VPH, “me gusta trabajar estos temas porque me atraviesa, lo hablo como una persona menstruante y lo hablo como una persona con VPH”.  

“Mi trabajo es autogestivo. Porque si bien hay chingos de escuelas que hablan de sexualidad, como las maestrías en sexología con bases teóricas muy chidas, no es suficiente. En primer lugar, porque no es accesible. Si no es accesible para mí, cómo va a ser accesible para otras personas. Son maestrías carísimas y toman ciertas cosas que a mí no me funcionan con el cuerpo que yo habito. Un cuerpo marginalizado, prieto, que por mucho tiempo fue empobrecido; un cuerpo que no cumple con ciertas normas, y pues, las teorías siempre se basan en normas y estándares. Al tener un trabajo autogestivo es estar buscando las maneras de llevar una sexualidad que tenga que ver con lo real y no con estos cuerpos imaginarios con necesidades imaginarias”. 

La psicóloga da un curso/taller a infancias para hablarles de menstruación y de sexualidad basándose en el placer, “deteste que algunes sexólogues digan que las infancias no tienen erotismo, como si solo se tuviera a cierta edad. Y no, es parte de nosotres desde siempre. Lo que pasa es que vemos el erotismo como pornográfico, como una exigencia del orgasmo y la reproducción. El que yo les hable a les morrites de placer y que no se sientan avergonzades si se masturban desde bien chiquites, y lo disfrutan y les genera placer y tienen orgasmos, para mí es muy importante”.  

Agrega que, hay que romper el paradigma de la prohibición y el castigo para erradicar la visión adultocentrista con la que se concibe la sexualidad en México, “creer todo el tiempo que les jóvenes son abusades sexualmente cuando ejercen su erotismo es parte de esta prohibición y censura al placer”. 

Un ejemplo de este abordaje más amplio sobre sexualidad está en cómo concebir la menstruación, “Va más allá del sangrado, involucra factores emocionales, sociales y económicos”, de ahí la importancia de personalizar el acompañamiento: “nos atraviesan un chingo de factores para menstruar, factores emocionales, sociales, económicos…”. 

Danielle hace hincapié en la importancia de contextualizar la información sobre ES que se imparte en las aulas. Considera que, para incorporar técnicas que generen una perspectiva más integral, primero hay que escuchar las necesidades de las personas que van a recibir la ES.   

Explica que, “no es lo mismo cómo recibe la información una persona de un contexto o de otro. Por ejemplo, una comunidad rural sin acceso a la atención medica primaria y secundaria…si no nos damos cuenta de que eso es necesario y volvemos a estandarizar la ES ya no es integral y ya no nos va a funcionar. Sobre el cuidado reproductivo, no es lo mismo hablarle a una morra rica blanca de la ciudad sobre cuidados reproductivos a hablarle a una morra racializada y empobrecida de la periferia. La ESI tiene prioridades que suelen ser clasistas, racistas y que no escuchan las necesidades de las personas”.  

Para crear espacios autogestivos que tengan más valoración y peso, la especialista sugiere “dejar de validar tanto las voces de quienes tienen permisos institucionales para hablar y darle espacio a las alternativas” y agrega que pedirle permiso al Estado para enseñar ES es punitivista y tendencioso. “Yo entiendo que es necesario exigir una reforma educativa para que haya ESI, pero si no hay este tipo de espacios en las escuelas, ¿por qué no nos dan espacio a las personas que lo hacemos de manera autogestiva?”.  

Danielle coincide con que es importante exigir reformas a nivel público, pero asegura que la ES va más allá del ámbito escolar, pues atraviesa todas las esferas de la vida. Recalca una vez más lo importante que es contextualizar la información sobre ES al contexto de cada infancia y juventud, “pensamos siempre que no hay educación sexual, pero sí la hay; no es la ideal, pero el que nos prohíban ciertas cosas, que no nombremos correctamente los genitales, todo eso es educación sexual. Es horrible, pero es educación sexual. La recibimos desde temprana edad. Y eso es información a tomar en cuenta para saber qué abordar primero con les morrites y no tanto corregirlo, sino adaptarlo a su lenguaje. No es justo ser tan disruptiva y decirle a un morrite que su mamá o papá están equivocados, no puedo hacer eso porque genera una disociación. Es un proceso de autoaprendizaje. Compartiendo cierta información poco a poco se dan cuenta que hay cosas que les sirven y otra que no”.  

AndreaCajiga
Soy estudiante de la Licenciatura en Periodismo y Comunicación Pública. Me gusta escribir, y callar a los que hablan en las películas.

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