Dos periodistas afganos hablan acerca del futuro de su país; su pronóstico: con el regreso del régimen fundamentalista, toda libertad lograda se perderá

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“La llegada de los talibanes es perderlo absolutamente todo”

El 15 de agosto de 2021, menos de un mes antes del aniversario número 20 del atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York, los talibanes asediaron Kabul y lograron controlar la capital de Afganistán después de una ofensiva relámpago con la que se hicieron de todo el territorio del país en cuestión de semanas. Los periodistas afganos Humira Sabib, fundadora de Afghan Women News Agency y Abdullah Ahmadi, director de Afghanistan Democracy and Development Organizations, explican en entrevista que el regreso de este régimen fundamentalista implica la peor de las expectativas para los habitantes de Afganistán en materia de derechos humanos.

Saquib narra cómo se vivieron el colapso de todo el país y la caída de Kabul: “Hay escasez de víveres, todo subió de precio, las tarjetas de crédito no funcionan… El miedo se sentía y se hacía más grande a medida que los talibanes se acercaban a la ciudad. No había autos, las tiendas estaban vacías, las ventanas cerradas, los niños no salían a jugar y las únicas personas que dejaban sus hogares lo hacían para ir al aeropuerto o para buscar irse del país por tierra”.

Entre todos los titulares y entre todo el ruido, las miradas del mundo se concentraron en las imágenes de los miles de afganos buscando desesperadamente salir del país o hacinados en un avión hacia un destino incierto. Para muchos, la idea de revivir la pesadilla que fue el primer gobierno talibán fue suficiente para empujarlos a salir del país, costara lo que costara.

“La llegada de los talibanes es perderlo absolutamente todo. Por eso todos quieren huir aunque eso ponga en riesgo su vida o la de sus hijos. Creo que muchos prefieren estar muertos a vivir otra vez bajo el régimen fundamentalista. Y eso es porque ellos no han cambiado”, dice Humira Saqib.

Anota bien eso, porque los talibanes aparecen en los medios de comunicación diciendo que van a respetar a las mujeres y van a respetar los derechos de los activistas, pero no es cierto. Lo dicen para los medios occidentales y para intentar recibir reconocimiento internacional. Dicen que van a dejar a las mujeres trabajar y que no van a imponer castigos, pero nosotras, las mujeres afganas, sabemos que no va a ser así. Sabemos cómo es vivir bajo su régimen porque muchas ya lo hemos experimentado”.

Humira Saqib. Imagen: cortesía.

Abdullah Ahmadi abona al respecto de cómo fue vivir bajo el primer régimen talibán, que gobernó el país de 1996 a 2001: “Estoy muy preocupado por los derechos de las mujeres, por la libertad de la expresión y por lo que vendrá. Durante los últimos 20 años los talibanes han hecho muchísimo daño y no puedo ni imaginar cómo será ahora que vuelven a tener el poder. Te pongo un ejemplo de cómo fue vivir bajo el Talibán: en mi provincia asesinaron a 300 civiles inocentes en atentados suicidas, en la provincia vecina fusilaban a detractores y en Kabul, la capital, colgaban a mujeres y personas de minorías étnicas en el estadio de futbol de la ciudad”.

Cuando los talibanes tomaron Kabul el pasado 15 de agosto, la preocupación principal de la comunidad internacional, de las ONG y de los corresponsales internacionales fueron los derechos humanos de las mujeres y las niñas afganas. En una rueda de prensa realizada el 17 de agosto de 2021, Zabihullah Mujahid, un representante de las fuerzas talibanas, dijo que iban a respetar los derechos de las mujeres “dentro del marco de la ley islámica”. Otros representantes del Talibán han hecho declaraciones similares ante agencias y medios internacionales. Humira Saqib y Abdullah Ahmadi están de acuerdo en que esas declaraciones son falsas y la hacen con el único propósito de mostrar a la prensa extranjera una cara moderada. Saqib afirma que, de hecho, ya cometieron crímenes.

Ya comenzaron a ir a las universidades de la capital para impedir que las profesoras y académicas asistieran a su trabajo. Unos días después de tomar el poder, en una provincia, asesinaron a una mujer por llevar un vestido colorido y en la capital comenzaron a cazar a mujeres que trabajan en el gobierno, en los medios de comunicación y en las escuelas. En Kabul van de puerta en puerta buscando periodistas, activistas, exfuncionarios, exmilitares y disidentes para matarlos”.

Abdullah Ahmadi. Fotografía: cortesía.

Saqib también afirma, con base en lo que se vivió durante el primer régimen talibán, que la situación de las mujeres será peor día con día: “Muchas de nuestras colaboradoras ya están fuera del país, las que se quedaron tuvieron que dejar sus hogares para esconderse. En Afganistán había más de 300 mujeres activas en medios de comunicación, más de tres mil en puestos gubernamentales o burocráticos y también un buen número de mujeres empresarias. Todo eso se acabó. La Sharía, que es la creencia fundamentalista que los talibanes van a imponer, somete a que la mujer ni siquiera pueda salir a la calle sin que la acompañe un hombre. Si una mujer no tiene marido o hermano, literalmente no puede salir a la calle. Las mujeres ya habíamos ganado algunos derechos desde la caída del primer gobierno talibán. En mi opinión, todas las mujeres que puedan deben salir de ahí, porque con los talibanes no tendrán libertad para salir a la calle, ni para vestirse como ellas quieran, ni para escoger marido, ni para estudiar o trabajar. Ni siquiera tendrán derecho a enseñar los tobillos o a abrir las ventanas. Se quedarán sin educación, sin trabajo, sin poder elegir su futuro y sin poder ni siquiera salir de sus casas ni aparecer en el espacio público”.

Los periodistas y activistas que siguen el país están en una “terrible” situación de peligro tras dos décadas de lucha y conquista de derechos, dice Abdullah Ahmadi: “Los gobiernos anteriores pasaron leyes para la protección de periodistas y para proteger la libertad de expresión. También había en el país muchas organizaciones y observadores internacionales que hacían presión para que se incluyera a mujeres en los medios y para que las tropas estadounidenses respetaran a la prensa. Pero con la situación actual no podemos esperar que exista la más mínima libertad para publicar o decir algo que contradiga a los talibanes”.

Los primeros días tras la caída de Kabul, despidieron a muchos periodistas de los medios nacionales, controlaron la transmisión de radio y televisión y la inundaron con propaganda, asesinaron a tres personas que tenían la bandera del antiguo gobierno en su casa y golpearon a corresponsales alemanes. La situación es trágica, por eso todos los periodistas afganos están desesperados por huir del país. Pero es muy difícil, los talibanes tienen las líneas de teléfono intervenidas, muchos sitios han sido hackeados, hay mucha restricción digital y en algunas redes sociales como Facebook también trackean (rastrean) a opositores buscando ciertas palabras”.

Abdullah Ahmadi ya abandonó Afganistán debido al temor que le tenía a las fuerzas de los talibanes: en diciembre de 2020 asesinaron a unos colegas suyos mientras monitoreaban las elecciones locales y la organización que Ahmadi dirige (la ONG más grande de Afganistán) tuvo que cerrar sus oficinas en todo el país.

Además, tuvo que advertir a sus colegas de la persecución digital que está sucediendo: “Es muy peligroso utilizar la red celular porque muchas están intervenidas. Las redes sociales están siendo vigiladas. usan el trackeo de ciertas palabras para conocer a opositores. Yo ya le recomendé a mis colegas que dejen de subir información a Twitter y Facebook, que todo lo hagan por WhatsApp. También, algunos donadores nos han pedido que retiremos sus logos de nuestra página y de nuestra plataforma. De hecho, estamos pensando cerrar todas nuestras plataformas por motivos de seguridad”.

Humira Saqib vivió una situación similar con Afghan Women News Agency, el medio del que es fundadora, pues su sitio web fue bloqueado. Aunque ella no puede asegurar que se trató de un ataque cibernético, cree que es muy probable pues, como ya se mencionó, existe una intención generalizada por censurar todo lo que se desvíe de la línea de los talibanes y todo lo que pueda mancharlos ante la prensa extranjera. “En los medios afganos ya solo queda programación religiosa, música y algún periodista alineado con el nuevo gobierno”.

En cuanto al apoyo internacional a refugiados, Ahmadi menciona que, aunque un puñado de periodistas y activistas han logrado el asilo en Estados Unidos y Europa, la inmensa mayoría de los afganos que quieren huir del país no tienen a dónde ir o a dónde recurrir: “Todas las ONG y las organizaciones internacionales se han ido. Han cerrado sus oficinas y se han ido. Estamos en medio de una crisis humanitaria, de derechos humanos y económica y la comunidad internacional nos abandonó”.

Humira Saqib también señala este abandono: “Hay algunas organizaciones locales que han buscado a la comunidad internacional para que ayuden a población con especial riesgo, como mujeres y niñas, a salir del país, pero hasta ahora no hay muchos resultados. Muchísimos países cancelaron el acceso a ciudadanos afganos a su territorio y sus visas, el aeropuerto está saturado, hay cientos de heridos y algunos muertos. Hay miles de personas que buscan irse por tierra a los países vecinos. Yo misma busqué apoyo y no he recibido nada. Empecé un proceso con una instancia internacional pero creo que todo será muy tardado”.

Al preguntarles qué esperan para el futuro, Saqib dice: “No puedo ser optimista”. Ahmadi secunda con un: “No nos espera un buen futuro”. Por su experiencia durante el primer régimen talibán y por los reportes de lo que ya sucede bajo este nuevo gobierno, para ellos es claro que los derechos humanos de las mujeres y la libertad de expresión corren enorme peligro. Los talibanes, por el otro lado, prometen orden y paz a los afganos y muestran una cara moderada ante la prensa extranjera. Sin embargo, los atentados terroristas del 26 de agosto a las afueras del aeropuerto de Kabul, realizados por ISIS-K, se muestran como una aterradora premoción.

Rodrigo Sosa Guzmán
Es estudiante de la Licenciatura en Periodismo y Comunicación Pública del ITESO.

1 Comment

  1. […] Esta es una de las respuestas de Humira Saqib, en una entrevista virtual realizada por Rodrigo Sosa. Las entrevistas completas pueden leerse en 380gdl. […]

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