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Lo que (también) creemos en Jalisco: La diversidad religiosa en el núcleo del catolicismo

Por Arturo Flores e Isabella Jiménez Robles

En el contexto mundial de transformación y diversificación religiosa, Jalisco destaca por ser un territorio donde la mayoría de su población se sigue reconociendo católica. Si bien el estado alcanzó su pico de personas que se declaran “sin religión”, con un 10.6% de su población, de acuerdo con el censo del INEGI de 2020, Jalisco ocupa el cuarto lugar nacional en porcentaje de población católica, con 89.2% de sus habitantes, superado solo por Aguascalientes, Guanajuato y Zacatecas, tres de los estados con los que colinda y que, junto con Michoacán, conforman el núcleo del centro-occidente mexicano que concentra la mayor densidad de católicos en el país. En contraste, los estados de las fronteras norte y sur registran la mayor presencia de otras religiones, entre ellas, variantes no católicas del cristianismo.

La mayoría y hegemonía católica persiste sobre todo en la capital tapatía: “A veces no tenemos esa conciencia de qué significa Guadalajara dentro del mapamundi, de esta geopolítica de la distribución religiosa en el mundo”, explica la doctora Renée de la Torre, investigador a del CIESAS que se especializa en el estudio de las religiones.

Los cuatro estados con mayor porcentaje de católicos son vecinos de Jalisco

En el mapa, la intensidad del color va de acuerdo con el porcentaje de católicos por estado, así, un color más intenso significa mayor porcentaje de católico

“Guadalajara es un centro muy importante de la catolicidad no sólo de México, sino también del mundo”. El estado alberga tres de los santuarios más importantes de América Latina (los de la Virgen de Zapopan, San Juan de los Lagos y la Virgen del Rosario), fue el origen de la defensa cristera y su seminario es el segundo formador de vocaciones sacerdotales en el mundo, superado solo por el Vaticano. De la Torre sintetiza: “Aquí se cultivó un catolicismo muy devocional, en torno a las vírgenes; muy articulado por los santuarios y las peregrinaciones, y al mismo tiempo muy integrista e intransigente; por eso se levantó en la Guerra Cristera”.

En Jalisco, la caída del catolicismo es más lenta a la que registra el promedio nacional

Se muestran cómo cambian los porcentajes de católicos por todos los estados de la República, desde 1980. Se resalta a Jalisco vs el promedio nacional

La peculiaridad del fenómeno jalisciense es más evidente cuando se analiza a distintas escalas. México es el país latinoamericano “de más resistencia católica”. A su interior, el porcentaje de la población que se dijo católica en el estado se redujo 7.98 puntos porcentuales entre 1980 y 2020; mientras que en ese mismo periodo el promedio nacional bajó 14.63. En cuarenta años, el promedio nacional de personas que ha dejado de reconocerse como católica duplica el ritmo de los jaliscienses en el mismo caso.

En Jalisco, la caída del catolicismo es más lenta a la que registra el promedio nacional

Se muestran cómo cambian los porcentajes de católicos por todos los estados de la República, desde 1980. Se resalta a Jalisco vs el promedio nacional

La peculiaridad del fenómeno jalisciense es más evidente cuando se analiza a distintas escalas. México es el país latinoamericano “de más resistencia católica”. A su interior, el porcentaje de la población que se dijo católica en el estado se redujo 7.98 puntos porcentuales entre 1980 y 2020; mientras que en ese mismo periodo el promedio nacional bajó 14.63. En cuarenta años, el promedio nacional de personas que ha dejado de reconocerse como católica duplica el ritmo de los jaliscienses en el mismo caso.

“A pesar de eso, Guadalajara ha vivido la diversidad religiosa en los últimos años”

De la Torre describe los principales procesos de cambio religioso:

Así como Guadalajara es un centro del catolicismo, “también es un lugar importante para que otras iglesias tengan presencia; es sede regional de muchas congregaciones”. En Jalisco, esta diversificación, más que a la migración, está ligada a aquellas personas que deciden convertirse a otras religiones. En los años sesenta y setenta, por ejemplo, Guadalajara se convirtió en sede de comunidades y escuelas formadas por líderes difusores de la Nueva Era, y antes, en 1926, estuvo la fundación de la Iglesia de La Luz del Mundo.

Sin embargo, la mayor parte del cambio religioso en el país lo engloba una categoría que aparece en los censos como ‘sin religión’ o ‘irreligiosos’, “que en realidad son ‘desafiliados’, porque sí practican espiritualidades, van a rituales y tienen creencias”, aclara De la Torre.

En ese mismo sentido, la antropóloga y socióloga Rosario Ramírez explica: “Pensar que México se está volviendo ateo o menos creyente, tampoco es lo que los datos están reflejando, lo que sí nos están diciendo es que no creemos bajo un mismo modelo o bajo el paraguas de una sola institución”.

Aun dentro del catolicismo existe transformación. “Ahí se ha dado un proceso de subjetivación”, donde las personas católicas incorporan creencias y prácticas de otras religiones. “Se llaman a sí mismos ‘católicos a su manera’, digamos, católicos eclécticos. Pueden decir: a mí me gusta esto del budismo, puedo ir con los Hare Krishna, a tener un ritual de equinoccio el 21 de marzo, frecuentar ceremonias de ayahuasca para encontrarme a mí mismo, ir a Pare de Sufrir a los miércoles de reconciliación de parejas, ir a que me lean la mano. Este cambio es mucho mayor que el de aquellos que deciden salir del catolicismo”, menciona Reneé.

“La búsqueda de respuestas en otras religiones y en las formas de religión ‘a mi manera’ es más común entre los jóvenes. Se puede ver una tendencia hacia una búsqueda más individualizada de la experiencia religiosa”, destaca De la Torre.

En los jóvenes de 15 a 34 años, el número de personas denominadas sin religión se elevó por encima de las cifras de cristianos y protestantes, según la Encuesta Nacional Sobre Creencias y Prácticas Religiosas 2020. El porcentaje de población católica aumenta conforme se avanza en los grupos de edad y, tanto en el 2010 como en el 2020, los grupos de edad con mayor porcentaje de cristianos/protestantes se concentran entre los 45 y 64 años.

Tres categorías religiosas en México, al inicio y fin de una década

En la gráfica, los tamaños de los círculos indican el porcentaje de población que se encuentra en cada categoría de religión. El color indica la religión de las personas. Los círculos están agrupados por grupos de edad que comprenden 10 años y se compara los cambios entre 2010 y 202

 

“A pesar de eso, Guadalajara ha vivido la diversidad religiosa en los últimos años”

De la Torre describe los principales procesos de cambio religioso:

Así como Guadalajara es un centro del catolicismo, “también es un lugar importante para que otras iglesias tengan presencia; es sede regional de muchas congregaciones”. En Jalisco, esta diversificación, más que a la migración, está ligada a aquellas personas que deciden convertirse a otras religiones. En los años sesenta y setenta, por ejemplo, Guadalajara se convirtió en sede de comunidades y escuelas formadas por líderes difusores de la Nueva Era, y antes, en 1926, estuvo la fundación de la Iglesia de La Luz del Mundo.

Sin embargo, la mayor parte del cambio religioso en el país lo engloba una categoría que aparece en los censos como ‘sin religión’ o ‘irreligiosos’, “que en realidad son ‘desafiliados’, porque sí practican espiritualidades, van a rituales y tienen creencias”, aclara De la Torre.

En ese mismo sentido, la antropóloga y socióloga Rosario Ramírez explica: “Pensar que México se está volviendo ateo o menos creyente, tampoco es lo que los datos están reflejando, lo que sí nos están diciendo es que no creemos bajo un mismo modelo o bajo el paraguas de una sola institución”.

Aun dentro del catolicismo existe transformación. “Ahí se ha dado un proceso de subjetivación”, donde las personas católicas incorporan creencias y prácticas de otras religiones. “Se llaman a sí mismos ‘católicos a su manera’, digamos, católicos eclécticos. Pueden decir: a mí me gusta esto del budismo, puedo ir con los Hare Krishna, a tener un ritual de equinoccio el 21 de marzo, frecuentar ceremonias de ayahuasca para encontrarme a mí mismo, ir a Pare de Sufrir a los miércoles de reconciliación de parejas, ir a que me lean la mano. Este cambio es mucho mayor que el de aquellos que deciden salir del catolicismo”, menciona Reneé.

“La búsqueda de respuestas en otras religiones y en las formas de religión ‘a mi manera’ es más común entre los jóvenes. Se puede ver una tendencia hacia una búsqueda más individualizada de la experiencia religiosa”, destaca De la Torre.

En los jóvenes de 15 a 34 años, el número de personas denominadas sin religión se elevó por encima de las cifras de cristianos y protestantes, según la Encuesta Nacional Sobre Creencias y Prácticas Religiosas 2020. El porcentaje de población católica aumenta conforme se avanza en los grupos de edad y, tanto en el 2010 como en el 2020, los grupos de edad con mayor porcentaje de cristianos/protestantes se concentran entre los 45 y 64 años.

Tres categorías religiosas en México, al inicio y fin de una década

En la gráfica, los tamaños de los círculos indican el porcentaje de población que se encuentra en cada categoría de religión. El color indica la religión de las personas. Los círculos están agrupados por grupos de edad que comprenden 10 años y se compara los cambios entre 2010 y 2020

En la gráfica, los tamaños de los círculos indican el porcentaje de población que se encuentra en cada categoría de religión. El color indica la religión de las personas. Los círculos están agrupados por grupos de edad que comprenden 10 años y se compara los cambios entre 2010 y 202

“Diversidad y pluralismo religioso no son iguales, ni van acompañados”

Las creencias religiosas son el segundo motivo más frecuente de discriminación en México, según la Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS) de 2017. “En este país, la diversidad religiosa no va acompañada de un mayor fomento de una cultura de la valoración de la pluralidad religiosa” dice De la Torre.

La escuela es un espacio estratégico para promover la valoración de la diversidad religiosa y combatir la discriminación. A pesar de que la constitución dicta la educación laica, en las escuelas se introducen celebraciones, como la Navidad y el Día de Muertos, que provienen de tradiciones religiosas. “Esto excluye a los niños evangélicos, bíblicos, protestantes, testigos de Jehová, que no pueden participar en el montaje de un altar de muertos, ya que en sus religiones les parece idolatría, e incluso les supone un pecado. Por eso hay que revisar y cuestionar nuestras tradiciones y la obligatoriedad con la que a veces se imponen en estos espacios”. Al reforzar el sentido laico de las escuelas, sostiene la investigadora, se respetarían los derechos de las minorías religiosas que, como ciudadanos, merecen ser incluidos en todas las actividades escolares.

Por otra parte, “hay otras formas de discriminación que refuerzan las iglesias de tipo cristianas, ya sean católicas o evangélicas, sobre todo las más conservadoras, que discriminan los derechos individuales y ciudadanos de poblaciones que no necesariamente son creyentes”. Por ejemplo, las agresiones contra las luchas feministas, el rechazo al derecho a decidir y al reconocimiento de la diversidad sexual, explica De la Torre.

“A veces, en nombre de la bandera de la libertad religiosa se atropellan otras expresiones y libertades”.

“Transitar hacia otra cultura no sólo de aceptación, sino también de valoración de la pluralidad religiosa, de aprender a estar juntos, es un reto importante”

De acuerdo con la Dirección General de Asuntos Religiosos, en el marco de la Estrategia Nacional para la Promoción del Respeto y la Tolerancia a la Diversidad Religiosa, “se busca que las Asociaciones Religiosas sean asumidas como actores sociales que han contribuido activamente a la construcción de la sociedad mexicana, y sean valoradas como interlocutores legítimos y válidos con un papel vital en la sociedad y en la construcción de la paz”.

Renée de la Torre explica que es importante fomentar la participación de los grupos religiosos en proyectos de paz, donde aprendan a dejar abajo sus diferencias teológicas para colaborar por el bien de una sociedad diversa “Vamos viendo qué funciona; ciertamente es un reto”. La intención es que puedan sumarse a proyectos de solución de problemáticas sociales, sobre todo, contra la desaparición y migración forzadas.

“Las comunidades religiosas siguen siendo lugares de apoyo, solidaridad y búsqueda de soluciones a problemas comunitarios”, concluye.

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