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Moon Venture se dibuja a sí misma

Moon Venture se dibuja a sí misma. Desde chiquilla traza casi exclusivamente “monas”. La gente le pregunta, curiosa, “¿Eres tú?” cuando ven su trabajo. Ella responde que sí, o mínimo la representación mental de su persona. Su madre se dio cuenta desde temprana edad de su vocación y en Navidad siempre llegaron estuches de colores y papel. A partir de entonces no ha parado de crear.

Si Moon Venture está triste, las monas en sus dibujos están tristes, y si está enamorada las monas están enamoradas. Cuando pintó la columna de la Línea 3 de tren ligero en Ávila Camacho, enfrente de Plaza Patria, se sentía acompañada por las mujeres en su vida. Tres monas abrazadas en un momento de sororidad representan la admiración que siente por sus amigas, su madre, tías primas y conocidas.

Sororidad y compañía fue el segundo mural que pintó. Ella es de San Luis Potosí, pero respondió a la convocatoria de Traza Gdl, que invitaba a artistas de todo el país, el último día. Se olvidó del asunto hasta que un día la contactaron con las buenas nuevas. El 29 de septiembre tomó un camión a Guadalajara. Se hospedó en el hotel Azazú con otros artistas foráneos que también habían ganado la convocatoria.

A las 9 de la mañana se trasladó y empezó a pintar. Los audífonos puestos, la música de señora despechada sonando. En las pausas entre canción y canción, alcanzaba a escuchar los pitidos de los automovilistas, los “pst” de los peatones. Tanto revuelo la convenció de ponerse leggins en vez de shorts al día siguiente. En los descansos comía con el muralista más cercano a su columna. Y cuando oscurecía, allá de las siete, daba por terminada la jornada. Regresaba cansada y feliz a su hotel sólo para cambiarse e ir a algún bar con los nuevos amigos.

Moon Venture describe su viaje a Guadalajara como una aventura. De regreso a San Luis, entendió que es una persona que tiene que estar constantemente viajando. También, que quería hacer más murales. En su día a día ella es ilustradora. Aunque trabaje haciendo arte para empresas, siempre deja marcado su estilo. Le gusta trabajar de noche porque es más silencioso. Como es ordenada y metódica, no empieza hasta tener su café negro a un costado, su velita prendida al otro. Así se puede ir hasta las 4 de la mañana. En la noche todo fluye.

El tercer mural que pintó, en el Museo de Arte Moderno de San Luis Potosí, es una catrina llorando entre pétalos de rosa. Moon Venture se inspira mucho en el amor. Le han roto el corazón alguna vez. Juntar ese sentimiento con su fecha favorita, el día de muertos, fue el resultado de esta intervención, Desde entonces su carrera como muralista ha despegado.

Y pintar, diseñar, dibujar siempre le han servido como una especie de terapia de desahogo. Aunque, también, en los momentos estresantes se da un tiempo para ver documentales de cosmos o animales. Al ser tan introspectiva encontró en la naturaleza un momento para olvidarse de sí misma. “Estamos de paso; equis si no me contestó ese wey”.

Moon Venture, que estudió diseño en la Universidad Autónoma de San Luis y tiene 26 años, está lista para viajar a otras partes y pintar. Así, va dejando monas, repartidas en libretas, hojas sueltas y muros. A la vez testigos fidedignos de lo que una vez fue o sintió.

Tere de Alba
Estudiante de la Licenciatura en Periodismo y Comunicación Pública del ITESO.

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