Uncategorized

Motivos postales

Fidel Páez y Armando Morellón son estudiantes de la Licenciatura en Comunicación y Artes Audiovisuales en el ITESO. Este artículo es parte de la investigación “Filatelia, memoria y comunidad en timbres postales” del PAP “Mirar la ciudad con otros ojos. Memorias e identidades”, periodo Verano 2021.
Por: Fidel Páez y Armando Morellón

Aparte de ser poeta y escritor, el jalisciense Raúl Aceves ha pasado una parte de su vida coleccionando pequeños papeles que aparentemente no sirven para nada, aunque las estampillas postales se vuelven algo lleno de sentido para él y para quien las colecciona. En sus Motivos del filatelista (2005) Aceves escribe: “Se es filatelista porque coleccionar las imágenes del mundo es una forma de apropiarnos del mundo, que no es sino la imagen externa de nosotros mismos, conseguir las piezas que nos hacen falta en nuestra identidad, las más raras y admirables, las más costosas y antiguas, incluyendo nuestros errores más extraordinarios, y desechar las falsificaciones que ingenuamente adquirimos”. La filatelia es el acto de coleccionar estampillas postales, lo cual implica una relación cultural, política, social y recreativa con el mundo a través de un pequeño papel: la estampilla o timbre postal.

En Guadalajara existen desde hace más de 25 años dos clubes que se dedican a coleccionar timbres postales: Jalisco Filatélico y el Club Filatélico de Guadalajara. La pandemia de covid 19 ha creado un entorno de riesgo para los miembros de estos clubes, ya que en su mayoría son adultos mayores, es decir, parte de la población más vulnerable ante el virus.

Si bien la filatelia es un pasatiempo, los clubes son espacios donde convergen amistades y memorias, por lo que su existencia es de gran importancia para sus integrantes. De esos dos clubes, Jalisco Filatélico ha mantenido sus actividades en línea, mientras que el Club Filatélico de Guadalajara ha hecho lo posible por seguir reuniéndose de manera presencial.

Tras la primera cuarentena que se vivió por la pandemia, el Club Filatélico de Guadalajara, presidido por Vicente Ruelas, se reúne cada sábado para sesionar en una casa de la colonia Americana. La sede de este club es un lugar donde se han visto miles de estampillas y un hogar para quienes se interesan por ellas. Los timbres postales se intercambian, se venden, se analizan, se platica en torno a ellos y —una de las cosas más interesantes— ese conocimiento se comparte con todos los presentes.

…se es filatelista porque nos resulta intolerable la existencia de los huecos en el mundo, la existencia de las cosas incompletas. La felicidad total sólo se consigue al precio de la extinción total del vacío. Nuestro lema es: Álbum lleno, corazón contento”

Vicente Ruelas, presidente del Club Filatélico de Guadalajara en la cancelación conmemorativa del 28 aniversario del club. Fotografía: Armando Morellón.

Las estampillas provienen de todo el mundo, dependiendo de la búsqueda del coleccionista. Para ser filatelista hay que entender que las estampillas se pueden coleccionar por el país de origen o por la temática. De igual manera, es necesario saber que hay un aspecto esencial para que un filatelista valide una estampilla, y es que ésta haya sido emitida por una oficina postal de cualquier parte del mundo, pues existen imitaciones o impresiones con el formato de estampilla que, a pesar de ser muy parecidas, carecen de valor postal.

Para un filatelista, el resultado de sus esfuerzos se ve reflejado en sus álbumes, que generalmente se arman con mucho cuidado y delicadeza. Como en una curaduría, cada coleccionista forma su colección para contar algo u organizarlo a su manera. Raúl Aceves, ávido coleccionista de timbres postales antiguos, dice que “se es filatelista porque nos resulta intolerable la existencia de los huecos en el mundo, la existencia de las cosas incompletas. La felicidad total sólo se consigue al precio de la extinción total del vacío. Nuestro lema es: Álbum lleno, corazón contento”.

Visitar el Club Filatélico de Guadalajara es ir a un lugar lleno de estampillas que funcionan como ventanas al mundo, ya que cada una da motivos para hablar sobre algún tema y, si esto sucede junto a quien las colecciona, probablemente sea un ávido conocedor. En este club se habla de estampillas postales, pero en realidad se habla del mundo.

El 1 de agosto de 1856 fue puesta en circulación la primera estampilla postal nacional, después de que el 21 de febrero del mismo año el presidente Ignacio Comonfort publicara el decreto que promulgó la creación de los sellos de correo, cuya edición se terminó el 31 de julio. Imagen:

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *