Cuando le pregunté a Ricardo Aguilar si los paleontólogos en Jalisco se podían contar con los dedos me respondió riendo un poco: “¿Los dedos? Con una sola mano, en realidad: somos cuatro”

Reportajes

Paleontólogos, ¿en peligro de extinción?

Por Diana Alonso

Ricardo Aguilar es paleontólogo, curador del Museo de Paleontología de Guadalajara y el único investigador responsable de la colección y clasificación de fósiles en el Centro de Investigación de ese recinto.

A pesar de ser oficialmente el único paleontólogo de este centro, el estudio, clasificación, restauración y conservación de todas las piezas también están a cargo de estudiantes de biología interesados en la disciplina. Algunos realizan su servicio, mientras que otros complementan sus tesis o artículos científicos.

Y es que la cantidad de fósiles que tienen bajo su resguardo es inmensa. “Todo comenzó con la gran colección que el ingeniero Federico Solórzano dejó para nosotros en el museo. El año pasado, gracias a la comunión con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), se trasladaron al Centro de Investigación en un mismo día siete excavaciones de distintos lugares realizadas entre 2007 y 2010. Esta institución cuenta tan solo con arqueólogos, por lo que para estos rescates (expediciones generadas por denuncias de personas que encuentran fósiles) y estudios han creado una alianza. El museo, al pertenecer al Ayuntamiento de Guadalajara, no tiene la facultad de comenzar una excavación, así que, al enterarse de una, llama al INAH. En 2014, tras un rescate en Amacueca se recuperaron alrededor de dos mil reactivos”.

Todo lo anterior, sumado a los trabajos de campo realizados cada año, ya sea por denuncias o por proyectos, representa un reto para la cantidad de personal del Centro de Investigación. “Tenemos trabajo para varias vidas”, dijo Ricardo.

Fotografía: Diana Alonso.
Fotografía: Diana Alonso.
Fotografía: Diana Alonso.
Fotografía: Diana Alonso.
Piel fosilizada de gliptodonte, un antiguo género de antepasados gigantes de los armadillos. Fotografía: Diana Alonso.
Fotografía: Diana Alonso.
Fotografía: Diana Alonso.

El estudio de la paleontología en el país tiene otros obstáculos aparte de la falta de personal: el inexistente presupuesto para adquirir las herramientas necesarias y para llevar a cabo proyectos. La poca protección a los yacimientos y a las zonas de rescate. Y las limitadas áreas de trabajo.

Ricardo Aguilar no considera que los paleontólogos están en peligro de extinción, pero reconoce que son pocos por dos principales razones: la mayoría de niños y niñas se ven atraídos por los dinosaurios, los huesos, animales y sueñan… hasta que crecen y tienen que comparar sus necesidades y deseos con el salario que quieren ganar. La paleontología no es de las profesiones mejor pagadas del país y los “niños”  comienzan a soñar en otras cosas.

La segunda razón son las pocas áreas de trabajo. Las tres principales son museos, universidades y Pemex (“si tienes suerte”). Tan solo hay cuatro museos que hacen investigación en el país por lo que será difícil encontrar un lugar. Y Pemex, porque necesita micropaleontólogos para encontrar pistas de yacimientos fósiles.

El paleontólogo Ricardo Aguilar. Fotografía: Diana Alonso.

Ricardo se considera afortunado: “Siempre me había interesado la paleontología. Había terminado la carrera de biología y cuando comencé mi servicio se inauguró el Museo de Paleontología de Guadalajara. Tiempo más tarde dejé de laborar allí, pero  por el hallazgo del gonfoterio (un primo del mamut) en el Lago de Chapala, volví a ser llamado y terminé trabajando aquí”.

“Las carreras de paleontología son muy raras”, dijo el investigador. Ninguna universidad en Jalisco ofrece esta licenciatura. Existe un programa activo en la Universidad Autónoma de Yucatán. La especialización también se logra a través de la maestría, experiencias, diplomados, cursos, en sí, el constante enriquecimiento del conocimiento al acercarse a los espacios a fines. “Se necesita saber excavar, geología, biología  y muchas otras cosas”. 

Incluso lo ve más allá de las excavaciones y la clasificación de animales que murieron hace más de 10 mil años: “Hoy realmente lo que se intenta saber no es solamente cómo era la Tierra, sino saber cómo eran los seres vivos, cómo evolucionan, cómo eran las relaciones, cuáles eran sus ecosistemas y cómo cambiaban, rompiendo la idea de que es el estudio de seres extintos y que en realidad no importan. Lo que pretendemos es estudiar toda la historia de los seres vivos para conservar mejor a los actuales”.

Le pregunté por qué era importante que el público en general supiera sobre la paleontología: “Realmente es la única manera de que podamos darle  la importancia a algo, conservarlo y tratar de que las cosas mejoren. Hay muchos yacimientos en el país que se están destruyendo. Cuando las personas conocen su patrimonio, se generan nuevas y más eficientes estrategias de conservación”.

Diana Itzel Alonso Flores
Estudiante de la Licenciatura en Periodismo y Comunicación Pública del ITESO.

1 Comment

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