En la Opinión deSobrenatural

SOBRENATURAL | El viaje de Plutarco (2) | por Carlos Rosas

Carlos Rosas
carlosfernando.rosas
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Segunda parte: sanación y protección

A finales de 1927 Calles fue reconocido masón grado 33 del Rito Nacional Mexicano. Poco después, el 8 de febrero de 1928, llegó a Espinazo, Nuevo León, para encontrarse con el Niño Fidencio, quien lo curó de una dolencia.

En su libro Biografía del poder: caudillos de la Revolución mexicana (1910-1940), Krauze sugiere que el general Plutarco Elías Calles tuvo la experiencia espírita entre 1910 y 1911, cuando, junto con su socio en la “Elías, Smithers y Compañía, compraventa de pasturas”, realizaba reuniones de simpatizantes maderistas, donde tampoco faltaban las sesiones espiritistas. Pero no aporta detalles.

Lo que sí está ampliamente registrado en el Archivo Plutarco Elías Calles y Fernando Torreblanca de la Ciudad de México es su actividad espiritista cuando regresó del exilio.

Fuera del archivo, un documento aporta datos exactos de su actividad espírita en los cuatro años previos a su muerte: el libro Ventana al mundo invisible, donde se recogen las actas de las sesiones realizadas en el Instituto de Investigaciones Síquicas, IMIS, círculo al que perteneció el general.

La primera sesión del exjefe máximo fue el miércoles 9 de julio de 1941, escoltado por el general José María Tapia, quien lo introdujo al instituto, y del general José Álvarez, hermano del fundador del IMIS; ambos militares serán compañeros frecuentes de Plutarco y adeptos espíritas por muchos años.

El general aparece como asistente en nueve actas de 1941; a la sesión del 23 de julio acudió con Tencha, como cariñosamente le decía Plutarco a Hortensia, su primogénita. En la sesión del 12 de noviembre se presentó ante el expresidente uno de sus hijos, muerto en la infancia; la esencia de un niño pequeño, de facciones delicadas, se aproximó al general “en demostración de identidad, tocándolo dos veces”.

Por lo común, en las sesiones del IMIS eran invocados un par de maestros: el doctor Enrique del Castillo y Amajur, quienes daban consuelo a los asistentes con pases curativos y saturando agua con fluidos magnéticos, bebida ahí mismo por los concurrentes necesitados.

En el acta del día 10 de diciembre de 1941 puede leerse:

“Se presentó la figura del Maestro Amajur que se dirigió a la Sra. Álvarez, a quien estuvo curando, haciendo lo propio con el Gral. Calles”.

Una vez desencarnado el general, su espíritu seguía presentándose en las sesiones del IMIS; en 1947 hay diez actas confirmado su aparición. En la del 4 de marzo está anotado:

Recibimos enseguida la visita del señor Gral. Calles que se presentó frente al Lic. Valenzuela y le dio un abrazo muy fuerte que todos oímos, pues las palmadas que daba en su espalda eran estrepitosas”.

En la sesión del 10 de junio el espíritu del general se corporiza y saluda a todos los presentes con un abrazo, incluso al médium. Les dijo:

“Mis queridos amigos, qué gusto tengo de encontrarme de nuevo entre ustedes y los elementos de nuestro centro de Cuernavaca, en ese centro donde empecé a ver la luz de esta sagrada ciencia que me guio por el camino del espíritu, del progreso y de la verdad. Mis queridos amigos, yo les quiero con el corazón, pero no con el que quedó en una fosa en la tierra, sino con el corazón del espíritu que nunca muere y con el que seguiré protegiendo a ustedes”.

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