En la Opinión deSobrenatural

SOBRENATURAL | Instituto Mexicano de Investigaciones Síquicas (4) | Carlos Rosas

Carlos Rosas
carlosfernando.rosas
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Instituto Mexicano de Investigaciones Síquicas

IV. ¿Quién más?, ¿quién menos?

Para asistir a una sesión del IMIS era necesario tener amistad con don Rafael Álvarez, el director del círculo, o ser recomendado por alguno de los asiduos contertulios espíritas; muchas veces fue necesario que el nuevo adepto fuera aprobado por las entidades de luz, guías de las reuniones desde el más allá.

También se podía asistir por invitación; esto sucedía si el personaje convidado comportaba merecimientos espíritas o destacaba en alguna disciplina que, a criterio de don Rafael, fuera relevante para los trabajos realizados en el instituto.

No puede dudarse que el núcleo del IMIS estaba formado por una élite política y económica, después intelectual, fruto de las relaciones de los Álvarez y Álvarez con los sobrevivientes privilegiados del proceso revolucionario que había experimentado México en el primer tercio del siglo XX.

En el libro Ventana al mundo invisible, Gutierre Tibón ofrece una lista con “algunos de los más destacados asistentes a las sesiones del IMIS”, donde puede encontrarse al general Plutarco Elías Calles y a su hijo Rodolfo, a los generales José María Tapia, José Álvarez y Juan Andreu Almazán, además de Miguel Alemán (presidente de México, 1946-1952), Abraham Ayala González (médico, catedrático y miembro de la junta de gobierno de la UNAM), Alberto Barajas (matemático, coordinador de Investigación Científica de la UNAM y presidente del Consejo Consultivo de la Comisión Nacional de Energía Nuclear), Balbino Dávalos (abogado y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua), Fernando de la Fuente Sanders y Xavier Icaza y López Negrete (ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación), Fernando Ocaranza Carmona (médico y rector de la UNAM, 1934-1935), Jaime Torres Bodet (secretario de Educación y director general de la Unesco) y José Juan Tablada (poeta y diplomático), entre otros.

Un asistente de ocasión pero relevante por su investidura fue el padre jesuita Carlos María de Heredia, quien se significó por su lucha antiespiritista, como un moderno cruzado contra la herejía o, si se quiere, un acendrado defensor de la fe católica.

Carlos María de Heredia fue un autor prolijo; entre sus libros se encuentran: Memorias de un reportero de los tiempos de Cristo, La leyenda mariana, La muerte de san José…, Spiritism and common sense, Los fraudes espiritistas y los fenómenos metapsíquicos y Aventuras espiritistas de Sherlock Holmes.

De acuerdo con el general Calles, don Rafael Álvarez y Álvarez invitó al padre Heredia para que asistiera a la sesión del 24 de septiembre de 1941, como invitado de honor. Acudió el sacerdote, y participó en la cadena que formaban, entre otras personas, los generales José María Tapia y José Álvarez y el notario Andrés Ruiz”.

La práctica espírita siempre ha tenido al engaño como su sombra: en el boom espiritista de finales del siglo XIX y principios del XX hubo legiones de embaucadores. En este sentido, la profilaxis del jesuita tuvo sus méritos.

“Precisamente debido a la carencia de material de estudio reciente y de primera mano”, anotó Tibón en Ventana al mundo invisible, “en este terreno tan delicado, los protocolos del IMIS adquieren un valor muy especial. Es sumamente improbable que los médicos tan escépticos como los doctores Ocaranza, Ayala González y Von Lichtenberg, y hombres de acción dotados de un severo juicio crítico, como los licenciados Alemán, Padilla, Beteta y Novoa, hayan sido víctimas de un prodigioso ilusionista”.

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