En la Opinión deSobrenatural

SOBRENATURAL | Laureana o el combate encarnado. I. Escritora | por Carlos Rosas

Carlos Rosas
carlosfernando.rosas
@gmail.com

Laureana o el combate encarnado 

I. Escritora

Carlos Rosas 

 Conocer a Laureana Wright no es difícil, ahora es una mujer célebre, incluso asimilada por algunos feminismosEn internet hay abundante información sobre ella en fuentes académicas y se pueden encontrar sus libros en versiones completas, además de algunos artículos que publicó en revistas. 

 Laureana nació el 4 de julio de 1846, en Taxco, Guerrero, pero desde muy pequeña se avecindó en la Ciudad de México. Murió a los 50 años, el 22 de septiembre de 1896Fue escritora y, como Sor Juana, una mujer luzfue una intelectual valiente, participó en los círculos literarios más importantes de la época, recordemos el Liceo Hidalgoabrazó el espiritismo sin dejar la crítica y fue colaboradora destacada de La ilustración espírita. 

En un artículo publicado el 9 de julio de 1891 en el Diario del hogarperiódico capitalino, anotó: 

 Mientras la mujer se conforme solamente con pasar del hogar paterno al conyugal según la tradicional costumbre, con ser esposa según el destino común marcado por la rutina a su sexo y madre según la naturaleza, sin concebir más deberes que los que no puede eludir, no cesará de ser, en todas las demás fases de la existencia concedidas por igual al individuo racional, la paria del arte, de la ciencia y de la civilización”. 

Y remató su artículo convencida y audaz: 

 Las instituciones democráticas han libertado ostensiblemente a la mujer; en la práctica sólo pueden libertarla las instituciones íntimas del hogar”. 

En 2016 la UNAM hizo pública la versión digital del libro Educación y superación femenina en el siglo XIX: dos ensayos de Laureana Wrighten el que recupera la obra de la autora publicada por Imprenta Nueva en 1892aquel libro decimonónico llevaba por título La emancipación de la mujer por medio del estudiocomplementado con la Educación errónea de la mujer y medios prácticos para corregirla. 

En la argumentación de sus ensayosLaureana se dirige a los hombres y los conmina a no tener miedo de verse desalojados de sus espacios de poder físico, pues su ambición está cifrada en otro ámbito, en lo más difícil, refiriéndose al desarrollo intelectual, “cuyo paso no podréis interceptarle el día en que ella comprenda que le corresponde de derecho y que debe sentarse con vosotros en ese trono”, persuadida de que la causa principal, y quizá única del sufrimiento, perversión y nulidad de nuestro sexo es la ignorancia”. 

 Consecuente con su anhelo, escribió pequeñas biografías de mujeres sobresalientes, publicadas en Violetas del Anáhuac, revista que ella misma dirigía. De manera póstuma, en 1910 apareció Mujeres notables mexicanascon 117 semblanzas; elibro fue publicado por la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes, en ese tiempo dirigida por don Justo Sierra. 

En la edición del 10 de junio de 1888 de Violetas del AnáhuacMateana Murguía publicó un apunte biográfico de Laureana, en el que afirmó: 

() para nosotras es el más bello tipo de instrucción y virtud, y cuando hemos tenido ocasión de apreciarla como mujer, como madre y como poetisa, hemos exclamado de lo íntimo de nuestra conciencia: si todas las mujeres sintieran como ella, si todas las madres sintieran como ella, si todas las madres educaran como ella, si todas las escritoras pensaran como ella, la regeneración social pronto dejaría de ser una irrealizable utopía”. 

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *