En la Opinión deSobrenatural

SOBRENATURAL | Los tiros del jarabe tapatío (3) | por Carlos Rosas

Carlos Rosas
carlosfernando.rosas
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Los tiros del jarabe tapatío 

Tercera partelos contrarios 

Carlos Rosas 

 

Tras los arreglos de junio de 1929 y la amnistía a los alzados, José de Jesús Padilla Martínez se refugió en su casa, enojado y desconcertado, sin atinar qué hacer. Pronto le ganó la picazón decidió volver a la escuela, ya no a la secundaria porque no había, sino a la preparatoria.  

Con 16 años, Jesús Padilla ingresó al Colegio López Cotilla de don Paz Camacho; ahí se encontró con Bernardo López, excristero como él, pero también se topó a los contrarios, por ejemplo, con Rodolfo Jarero, hijo del inspector general de la policía, entre otros. A cuál más, todos andaban empistolados. Recuerda que don Paz estaba chiquito del susto pues aquello era un polvorín, “pero hasta eso, nos supimos respetar y supimos guardar nuestras distancias”, afirma Padilla. 

Entre 1926 y 1929, al barrio de Padilla Martínez, en el centro de Guadalajara, también lo habitaban contrariosvecinos encarrilados en las anchas vías de los nuevos gobiernos y las ideas revolucionarias o vecinos que no participaban de las revueltas y llevaban sus vidas hacia derroteros más nobles; las balaceras se escuchaban, claro, pero en sordina y los arroyos de sangre se brincaban con desinterés. 

El hermano Ixca, por ejemplo, director del museo, en el histórico edificio de la calle Liceo, organizaba certámenes y exposiciones de dibujoEl Informador del 30 de mayo de 1927 daba cuenta de la inauguración de una exposición con más de mil trabajos de estudiantes de 49 primarias. Carlos Sthal, maestro de dibujo, y Carlos Orozco Romero, Karikato, honraban la amistad con Izcariote, ayudándole. En mayo de 1928 se repitió la exposición. En agosto el hermano se fue a Chapala, disfrutando con su familia de la temporada vacacional, entre fiestas y paseos. El 15 de abril de 1929 se informó que la Secretaría de Bellas Artes había autorizado la Escuela de Pintura al Aire Libre, con sede en el museo, bajo la dirección de Ixca Farías. 

Otro vecino de Jesús Padilla fue Pedro Rodríguez Lomelí, cuya familia, venida de Jalostotitlán, tenía domicilio en Belén 332, entre Garibaldi y Angulo. Siendo aún niño, antes de asentarse en Guadalajara, Pedro Rodríguez ingresó al Seminario Auxiliar de San Juan de Lagos, entre 1909 y 1914, coincidiendo en tiempo y lugar con Anacleto González Flores; es improbable que fueran condiscípulos, los separaban once años, pero sí es del todo factible que se conocieran. Sus vidas fueron de lo más disímbolas. 

En 1917, ya en Guadalajara, Pedro Rodríguez se inscribió en la Escuela Normal de Maestros. Estudiante sobresaliente, recibió beca del gobierno del estado y se graduó como normalista en 1921. En ese mismo año ingresó a la Escuela de Medicina.  

En agosto de 1927, ejerciendo como maestro y a punto de titularse como médicocolaboró en el proyecto de la Dirección General de Educación Primaria para hacer reformas en la educación básica; en su grupo de trabajo examinaban el “modo de librar a las escuelas primarias de la influencia que ejercen en ella los maestros fanáticos”. 

En febrero de 1929, el maestro y médico Rodríguez Lomelí viajó a Querétaro para participar en la convención nacional del PNRpues había la urgencia de precandidatos del partido a la presidencia de México, tras el asesinato de Álvaro Obregón por José de León Toral.  

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