En la Opinión deSobrenatural

SOBRENATURAL | Un general de almas tomar | por Carlos Rosas

Carlos Rosas
carlosfernando.rosas
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¿Quién se resguardaba tras el seudónimo de Cabrión, autor de las Cartas diabólicas? Si la firma dejaba ver a un diablillo, el título del libro era una chamusquina total; publicado por primera vez en 1888 en la imprenta del periódico El combate, asustó más a la pléyade católica que al pueblo llano, analfabeto de por sí.

En el Catálogo de seudónimos, anagramas e iniciales de escritores mexicanos, preparado por Juan B. Iguíniz y publicado en 1913, se asienta que Cabrión era el general Refugio I. González, fundador y director hasta su muerte del periódico La ilustración espírita.

En el libro El porqué del Partico Católico Nacional, editado por Jus en 1960, escrito por Francisco Benegas Galván, se anota:

El combate fue un periódico netamente anticatólico, tan soez y bajo, que Las dominicales de Madrid y La lanterne de París son cultos y finos si con él se comparan. Nada santo hubo que no insultara sacrílegamente un escritorzuelo que publicaba en aquel panfleto, bajo el pseudónimo de Cabrión, diatribas insolentísimas. Pues ese periódico recibía subvención pecuniaria del gobierno del general Díaz. Igualmente lo recibieron El diario del hogar y algún otro, si no tan soeces como El combate, sí anticatólicos como él”.

Las diatribas entre la jerarquía católica y las fuerzas liberales en la segunda mitad del siglo XIX fueron moneda común, utilizando cuanto púlpito o medio impreso estuvo a su alcance; los nóveles espiritistas se sumaron al bando liberal en la refriega no solo por la libertad de creencias, también por la legitimidad pública de su práctica. En este sentido, Cabrión respondió a un sinnúmero de ataques católicos por su labor de difusión espírita, la que incluyó la publicación de su Manual de espiritismo y magnetismo práctico (1875) y la traducción y edición en México de algunos libros de Allan Kardec, entre otras obras.

El general Refugio I. González nació en Encarnación de Díaz, Jalisco, un 9 de enero de 1814; algunas fuentes sitúan su nacimiento en Lagos de Moreno. Estudió leyes en la Universidad de Guadalajara, en la época de mayor enfrentamiento ideológico, confrontada al Instituto de Ciencias del Estado de Jalisco.

La carrera de armas del general González tuvo fama al fungir como fiscal sustituto en el proceso contra el archiduque Maximiliano de Habsburgo y su fusilamiento en el Cerro de las Campanas, el 19 de junio de 1867.

Restaurada la república por Benito Juárez, circuló el “Manifiesto justificativo de los castigos nacionales en Querétaro”, atribuido al benemérito, donde se razona el fusilamiento del archiduque como un acto de justicia. Sin embargo, el periódico capitalino Siglo Diez y Nueve, del 6 de abril de 1868, argumenta que el “Manifiesto justificativo” es a todas luces apócrifo, imposible de adjudicar a Juárez.

En un artículo de Roberto Aceves Ávila, incluido en el Compendio de las Jornadas Académicas 2011 del Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM, se plantea a Cabrión como el verdadero autor de aquel manifiesto:

“No se cuenta con elementos para dilucidar la identidad del autor; sin embargo proponemos, con base en meras suposiciones circunstanciales, que dicho documento podría ser atribuido al general Refugio I. González, fiscal segundo de la Causa de Maximiliano, y destacado espiritista de su época”.

El general desencarnó en la Ciudad de México el 16 de agosto de 1892.

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