En la Opinión deSobrenatural

SOBRENATURAL | Un médium ateo (1) | por Carlos Rosas

Carlos Rosas
carlosfernando.rosas
@gmail.com

1: Sebastián Lía

Encontrar a Sebastián Lía fue importante. No lo conozco en persona, debo decirlo. De a poco fui tropezando con sus testimonios. En mis indagaciones espíritas se volvía cada vez más acuciante encontrar experiencias y argumentos del presente, que les dieran la vuelta a las ánimas, a los exorcismos, a lo que oliera a religión de libro, a los sustos prefabricados, al espiritismo canónico, a evangelios metidos con calzador en voces de ultratumba, a pueblitos temáticos donde el más taimado escucha a tus muertos y un largo etcétera de lugares comunes y muchas tomaduras de pelo.

Lía fue oxígeno en el ahogo, la confirmación de que algo se manifiesta y es común a todos, más allá de credos o prácticas, algo que existe y no se arropa con ninguna bandera.

La información dispersa que fui hallando a lo largo de los meses ahora está reunida y organizada en el sitio web Intangible Lab. Bien vale la pena visitar la página. De entrada, en su presentación, afirma:

Somos un movimiento no religioso, no místico, no espírita, no esotérico, no espiritual, no filosófico, no científico. ¿Qué somos? Somos la búsqueda”.

Ilustraciones: Carlos Rosas.

En una presentación TEDx Andes, una organización franquiciadora de TED (Technology, Entertainment, Design / Ideas worth spreading), Sebastián Lía, argentino, universitario, publicista, quien fuera “director creativo de Canal 13” de Santiago, Chile, cuenta sucinto aquel punto y aparte vital, donde ya no hubo retorno, su fuga como médium. Tenía 34 años.

En el transcurso de un vuelo entre Santiago y Buenos Aires sintió a una mujer parada junto a él, quien había fallecido de cáncer. Sin dar más importancia a esta imaginación, días después, a su regreso a Chile, en una reunión se encontró con su hija, a quien no conocía, y corroboró toda la información recibida en el vuelo. Estupor y conmoción.

En la plática TEDx, Lía describe a su familia:

“(…) mamá psicoanalista, de rama como judía pero atea, papá industrial de rama católica pero ateo, mi familia es atea militante, tengo una formación absolutamente atea, ni siquiera agnóstica, nunca se dudó en mi casa que uno se muere y se muere, en mi casa estaba mal visto hablar de religión, era como de ignorantes hablar de religión”.

Después del suceso del avión comenzó a hacer reuniones una vez por semana, a las que asistía una persona que él no conocía y a quien le decía cosas muy específicas comunicadas por algún pariente fallecido.

(…) estaba a un centímetro de la locura; cuando se lo conté a mi psicoanalista dijo que había que medicar”.

Ilustraciones: Carlos Rosas.

En su libro Yo médium, editado por Intangible Lab, hace un recuento de sus experiencias, repasa su infancia y adolescencia, pone en contexto sus experiencias determinantes y razona el sentido del don, porque así asume su capacidad.

“Soy ateo. Suena raro, un médium ateo, suena absolutamente falso. Pero es así. Curiosamente lo que más me incomoda, casi me atormenta de todo esto, es la necesidad de creer. Con la cantidad de cosas de las que he sido testigo, y protagonista, sigo sintiendo un impulso innato a no creer. La pregunta, o la respuesta, sobre la supervivencia de la conciencia después de la muerte es mucho más relevante de cómo es posible que yo hable con gente que ha fallecido, por más que el don sea lo primero que me deslumbre a mí y a la gente”.

Ilustraciones: Carlos Rosas.

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