Laboratorio

Tiempos de pandemia, pero el amor por la música no se va

Por: Miranda Osuna

Entrevista a Manuel Orozco

La corporación Interamericana de Entretenimiento (CIE), operadora de OCESA, reportó que el tercer trimestre del 2020 tuvo ingresos por 393 millones de pesos, 82 por ciento menos que lo registrado en igual periodo del año pasado; sin embargo, 222 millones de los ingresos fueron por los conciertos vía internet.

Manuel Orozco, vocalista y productor con 20 años de trayectoria como músico profesional, reconoce que la pandemia ha golpeado fuertemente al sector. La situación dejó a las agrupaciones en ceros y Manuel Orozco lo ha resentido. Sin embargo, les ha dado la
oportunidad de formar un nuevo público cautivo gracias a los conciertos vía streaming. La esperanza no ha muerto, “Hope” conciertos vía internet por diferentes plataformas han ayudado a su grupo de músicos y a él a recordar lo que es sentir la música por las venas.

Actualmente cuenta con tres agrupaciones. “A todas les pongo mi nombre porque de alguna manera he querido dejar marca con ellas”, afirma orgulloso Manuel Orozco. Comenzó en el 2002 en el grupo musical Fruta Madura. Fue uno de los fundadores y vocalista. En 2012 dejó esta agrupación para formar sus propios grupos “Velada bohemia con Manuel Orozco”, “Manuel Orozco Rock” y “Velada Sinfónica con Manuel Orozco.”

Manuel Orozco habla con 380Gdl sobre los últimos quince meses marcados por la pandemia y confiesa que su pasión por la música ha vivido una transformación, “se está reconfigurando”.

¿De qué modo cree que la situación actual ha afectado al sector musical?

No estoy seguro si podría decir que fue el negocio más golpeado, pero si definitivamente fue de los principales. Todo lo que se refiere a entretenimiento, cualquier expresión de las Bellas Artes, entre ellos la música, quedó básicamente suspendido. Nosotros dimos nuestro último concierto en vivo el año pasado, el día sábado 14 de marzo, y el día lunes 16 de marzo empezaron las medidas restrictivas de manera formal en nuestro estado y en casi todo el país por la pandemia. Todos los que de alguna manera nos dedicamos al espectáculo, nos quedamos sin un foro en donde presentarnos por casi catorce, quince meses. Nosotros acabamos de retomar la actividad musical en vivo hasta hace aproximadamente cinco meses, pero ha sido muy esporádico, muy accidentado porque todavía existen restricciones. Los grandes teatros realmente no han abierto de la manera en la que se debe y la gente aún tiene mucho temor con respecto a esta situación. Por eso mismo, no podemos reactivar todavía conciertos en forma. 

 

Cuéntenos sobre sus presentaciones antes de la pandemia y como ha sido ahora que se están modificando las medidas restrictivas.

Recurrentemente teníamos un concierto al mes, con aproximadamente doscientas personas.  Se hacían en un restaurant bar de la ciudad. Y cada tres o cuatro meses hacíamos un concierto grande, para entre seiscientas y ochocientas personas, generalmente en los teatros más grandes de la ciudad.

A partir de marzo, con la pandemia se redujeron a cero literalmente (los conciertos). Algunos de mis músicos tocan en misas, son parte de diferentes agrupaciones y desgraciadamente uno de los rubros que más les dió de comer el año pasado y lo que va de este año son las misas de difuntos y novenarios, por razones obvias. 

 

¿Qué alternativas están implementando en el sector musical para continuar con la actividad?

Lo que hicimos para seguir teniendo actividad musical fue realizar siete conciertos vía streaming llamados “Hope”, esperanza en inglés y se transmitían desde Facebook y YouTube, todavía se encuentran esos conciertos en nuestra plataforma por si gustan verlos, nuestra plataforma en YouTube se llama “Manuel Orozco Producciones”. Estos conciertos fueron una alternativa, solicitábamos donaciones voluntarias del público ya que no se pagaba la entrada y de esa manera pudimos dar trabajo a casi treinta y tantas personas, entre músicos, camarógrafos, ingenieros de audio. No hay mal que por bien no venga, a través de los conciertos en streaming, nuestra manera de interpretar la música ha llegado a lugares del mundo que nunca nos hubiéramos imaginado. Las redes sociales permiten este fenómeno de que simultáneamente te pueden estar viendo en Argentina, Perú, San Diego o aquí mismo en Guadalajara. Esto nos ha traído un público que ya empieza a ser cautivo. Con mucho gusto te platico que casi en cada concierto tuvimos entre cuatro mil vistas, hasta casi 8 mil vistas.

¿No tener público en vivo y presentaciones como antes, los han desmotivado?

Has tenido dos efectos, uno, el que acabas de mencionar, si nos ha deprimido un poco. La mayoría de nosotros somos casados y tenemos nuestras obligaciones económicas y al no tener prácticamente nada de ingresos, se viene un estrés adicional del que se vivía antes de la pandemia. Sin embargo, las cosas se pueden ver desde una perspectiva diferente. La parte positiva que nos ocurrió durante la pandemia es que para cada concierto que ofrecimos en streaming, nos pusimos a sacar repertorio nuevo, cosas que nunca habíamos sacado y eso nos sirvió para que nuestro repertorio aumentara casi al doble de lo que teníamos antes. Esa es la parte buena que nos dejó la pandemia porque ahora cuando nos podemos presentar en algún evento privado o en algunos de los conciertos pequeños, el repertorio ya es muy variado y está enriquecido.

 

¿La pandemia ha sido un factor para que su interés por la música vaya disminuyendo?

La música es algo con lo que naces y si cultivas ese amor, es algo que te acompaña toda la vida. Hay algo muy importante que yo creo que nos sucede a la mayoría de los músicos, yo concibo la música como una transmisión de energía, cuando tu estas en el escenario, si logras transmitir esa energía a tu público, estas cumpliendo tu propósito. Mientras se siga dando ese fenómeno, se pueda seguir transmitiendo algo a la gente, esta pasión por la música no va a caer. Las circunstancias nos están obligando a sacar la casta y los conciertos “Hope” han sido una motivación, nos ha funcionado para despertar una creatividad que antes no teníamos. Mi pasión por la música se está reconfigurando, pero de ninguna manera ha disminuido.

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