Reportajes

Un día sin agua

Karla Barbosa estudia la Licenciatura en Comunicación y Artes Audiovisuales y Óscar Rebollar, la Licenciatura en Publicidad y Comunicación Estratégica en el ITESO. Este artículo es parte de la investigación “La escasez y gestión del agua en el AMG. Hábitos, consumo y desabasto” del Proyecto de Aplicación Profesional “Mirar la ciudad con otros ojos” del ITESO, periodo Verano 2021.
Por: Karla de los Ángeles Barbosa Núñez y Óscar Ricardo Rebollar Aráuz

Te despiertas, vas al baño, abres la llave para lavarte la cara y peinarte… pero no sale ni una gota. Con un poco de extrañeza, te diriges a la cocina, con la esperanza de que sea solamente una obstrucción en la tubería. Pero no es así: en la cocina tampoco hay agua.

Tomas un poco del garrafón y sigues con tus actividades, con la esperanza de que el problema se arreglará pronto. Racionas al máximo el líquido para hacerlo rendir; te descubres valorando cada mililitro. Luego te enteras de la verdad, esto solo es el inicio: días así serán más comunes de lo que imaginabas. El agua para beber no será suficiente cuando haya que lavar trastes, tomar una ducha o usar la lavadora porque ya no tienes ropa limpia.

Ésta es una situación que muchas personas en colonias del norte y poniente del Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) han tenido que enfrentar. En los últimos meses distintas zonas han padecido lo que se conoce como “sistema de rutas por colonia”, es decir, cortes en el servicio de agua que detienen el flujo durante uno o varios días consecutivos.

En la página oficial del Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) se informa que la presa Calderón, que abastece al norte y norponiente del AMG, se quedó sin agua debido a dos razones. Por un lado, las lluvias en 2020 no fueron suficientes para llenar la presa; además, se lee que, como resultado de la pandemia por covid 19, los patrones de consumo de agua en las casas han cambiado y se han elevado hasta 11%, según datos oficiales.

En Jalisco, diversos medios de comunicación y estudios académicos han abordado esta problemática. En un artículo publicado en la revista digital Strategos (del Instituto Nacional de Estadística y Geografía) en el marco del Día Mundial del Agua, el 22 de marzo, se hace un breve recuento de la situación. El investigador José Antonio Gómez Reyna, de la Universidad de Guadalajara (UdeG), menciona la importancia del agua y de los factores calidad y cantidad en relación con ella.

Por si la calidad del agua no fuera un asunto suficientemente preocupante, parece que su escasez seguirá siendo un problema. Hace unas semanas la NASA advirtió que este año habrá una de las sequías más intensas desde 2011, cuando 95% del país se vio afectado”

El Lago de Chapala. Fotografía: Karla Barbosa.

En cuanto a calidad, el agua que consume el AMG proviene en 60% del lago de Chapala, un cuerpo de agua que constantemente está expuesto a la contaminación.

Si no cuidamos los procesos de vigilancia y cuidado del agua que viene desde la parte alta de la cuenca todas las descargas sucias fluirán por el río Santiago al lago de Chapala y continuarían al río Zula, lo que afecta la calidad del agua que consumimos. Por ello es importante cuidar lo que sucede cuenca arriba, como incendios forestales, deforestación y desperdicio de agua, dice Gómez Reyna.

Por si la calidad del agua no fuera un asunto suficientemente preocupante, parece que su escasez seguirá siendo un problema. Hace unas semanas la NASA advirtió que este año habrá una de las sequías más intensas desde 2011, cuando 95% del país se vio afectado.

Una noticia firmada por Víctor Chávez en El Occidental informó que, según la Comisión Nacional del Agua (Conagua), la totalidad de los municipios de Jalisco se encontraban en sequía al 22 de abril pasado; en 22 de ellos era moderada, en 102 era severa y en uno —Degollado— era extrema. Esto ha provocado que el lago de Chapala se encuentre en su nivel más bajo desde 2018, de acuerdo con una nota firmada por Lauro Rodríguez, en El Diario NTR Guadalajara.

Fotografía: Karla Barbosa.

A simple vista podría parecer absurdo que haya escasez de agua; probablemente todos tenemos presente que casi tres cuartas partes de la superficie del planeta están cubiertas por agua. No obstante, según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (2010), aunque existen 1,400 millones de km3 de agua en el planeta, solo 2.5% son agua dulce. Además, no hay acceso a 90% de ésta, ya que se encuentra en los casquetes polares y reservorios de aguas subterráneas profundas. Esto significa que la vida terrestre depende de menos de la tercera parte del 1% del agua; hay aproximadamente 4.3 millones de km3 de agua subterránea accesible y no salina, mientras que hay 127,300 km3 en lagos, arroyos, humedales y otros cuerpos superficiales de agua dulce.

Si bien es cierto que la gestión pública del agua no ha logrado solucionar el problema de abastecimiento y que hay una evidente crisis climática, no se puede ignorar que una parte de la responsabilidad también corresponde a los ciudadanos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que la cantidad óptima de agua para cubrir las necesidades de una persona es de 100 litros diarios, pero los datos del SIAPA publicados en El Informador el año pasado indican que en Jalisco el promedio rebasa los 200 litros diarios.

Sería un grave error olvidar que el agua es un recurso finito y que la escasez aguda de este recurso sería catastrófica para la humanidad. Ni la situación actual ni el panorama en el futuro son los ideales, por lo que debe ser una prioridad fomentar una nueva cultura del agua: promover un consumo responsable entre los ciudadanos y que la gestión por parte de los gobiernos realmente se enfoque en garantizar el abastecimiento para todos de una forma sustentable. Esta situación probablemente a muchos nos hace pensar: ¿cuántos días sin agua serán necesarios para tomar acción?

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