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Un gobierno obstinado

El domingo 10 de abril se realizará la jornada de la Revocación de Mandato 2022, un instrumento diseñado para que la ciudadanía determine la conclusión anticipada en el desempeño de la persona titular de la Presidencia de la República, a partir de la pérdida de la confianza. Aquí, una evaluación del “estilo personal de gobernar” del primer presidente que se someterá al procedimiento.  

Por Andrés Nuño

Texto escrito en el Taller de Análisis Político, dirigido por Ana Vicencio

Imagen: PetrohsW, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

En el periodo que lleva como presidente, López Obrador trata constantemente de generar un contraste dando marchas atrás a políticas y propuestas de gobiernos anteriores. No es problemático cambiar las iniciativas pasadas, el problema viene cuando estos cambios no contribuyen a una mejoría, ya que los que el mandamás incita tienen poco fundamento; en más de una ocasión medios como Animal Político y Verificado han comprobado que datos que expresa en la mañanera y por otros medios, para justificar sus acciones, son falsos o medias verdades.

Algunos de estos cambios son perjudiciales, como en el caso del Seguro Popular (SP), al que disolvió y convirtió en el Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI), el cual ha sido ineficiente y se enfoca más en cantidad que en calidad. Según datos del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, A. C., el INSABI contó en 2021 con un presupuesto 4.5% mayor al que tuvo el SP en 2019, con el fin de atender a 14.4 millones de personas más. Sin embargo, en el proceso se recortó el gasto en enfermedades especializadas en 27%, es decir, se dejó de atender a un equivalente a 3 mil casos de cáncer de mama, 6 mil casos de cuidados intensivos neonatales y 15 mil casos de VIH.

Perjudiciales como el avión presidencial, un vehículo que no ha podido vender, y en el que se ha gastado dinero no sólo en su mantenimiento -que según la Secretaría de Defensa Nacional (SEDENA) representó un gasto de 1.7 millones de dólares (35 millones de pesos aproximadamente) durante 19 meses -, sino también en rifas de varios millones de pesos y que encima ya se quiere donar.

En una de sus propuestas más ambiciosas, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), el presidente hizo una vez más de las suyas al realizar otro proyecto que busca desvincularse de los sexenios pasados, pero que termina siendo poco o nada beneficioso.

El AIFA se empezó a construir en 2019 como una alternativa para evitar la sobrecarga de vuelos en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM o también conocido como Benito Juárez), que actualmente maneja 900 vuelos nacionales e internacionales diariamente. Se determinó que el Felipe Ángeles, ubicado en la base militar de Santa Lucía, se construyera en lugar del Aeropuerto de Texcoco, un proyecto también controversial visualizado desde 2001 por Vicente Fox, pero que se materializó hasta 2014 gracias al impulso de Peña Nieto por construir el llamado Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM).

Dentro de las opiniones respecto al NAICM, la importancia de los mantos acuíferos de la zona de Texcoco salió a relucir, pues se temía que se tuvieran que usar más recursos en la construcción de un sistema hidráulico para no afectar a la distribución de agua de la zona y para evitar hundimientos al ser un terreno ubicado en las inmediaciones de un lago. El terreno fue liberado pues, aunque un área importante formaba parte de ejidos, el gobierno en turno (el de Enrique Peña Nieto) se había encargado de comprarlos; por último, contaba con la ventaja de ser un punto relativamente céntrico, a unos 25 kilómetros del Centro Histórico y a 20 del AICM.

Fue en diciembre de 2018 cuando se canceló el NAICM mediante una consulta que favoreció la decisión dos meses antes y que terminó por ejecutar el Secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú. Dicha cancelación representó un gasto de 113 mil millones de pesos que López Obrador justificó asegurando que la construcción del aeropuerto tendría un gran impacto ambiental y que terminaría costando 230 mil millones; cifra falsa, pues a pesar de que sí era su costo inicial, 42% de esa cantidad iba a ser pagada con inversión privada mientras que del otro 58% ya se habían ejercido 60 mil millones de pesos. Es decir, el gasto por cancelación resultó ser mayor al que hubiera resultado de continuar con la construcción e inauguración del NAICM.

Ahora bien, en octubre de 2019 se aprobó el proyecto para que Santa Lucía fuera el lugar del tercer aeropuerto que suministre a la CDMX, ayudando al ya mencionado aeropuerto Benito Juárez y al de Toluca. Sin embargo, ya inaugurado el AIFA, salieron a relucir las múltiples deficiencias.

Para empezar, se encuentra más cerca del estado de Hidalgo que de la Ciudad de México, de manera más precisa, a 53 kilómetros del Centro Histórico.

La SEDENA será la encargada de administrar el complejo, además de que tiene dos pistas de aterrizaje para vuelos civiles y una para militares. Ninguno de los 50 aeropuertos más importantes del mundo es operado por la milicia, y es apenas el

tercero, incluyendo el Sky Harbor de Phoenix, en Arizona, Estados Unidos y el aeropuerto Guarulhos de São Paulo, en Brasil, que tiene vuelos de ambos tipos.

Para rematar, existe a la fecha un desinterés por parte de las aerolíneas, ya que nada más se han instalado cuatro (Volaris, Aeroméxico, VivaAerobus y Conviasa), que en total ofrecen siete destinos, de los cuales nada más uno es internacional: el directo a Caracas, Venezuela.

Si esta escasa oferta persiste, el aeropuerto nada más estaría cargando con 12 vuelos diarios, lo cual representa 10% de la carga que se estimó para que el aeropuerto pudiera ser rentable y eficaz en su tarea de evitar aglomeraciones en el AICM según información brindada por Isidoro Pastor Román, director general del AIFA. Asimismo, según Fernando Gómez Suárez, experto en infraestructura para aviación, el Felipe Ángeles tendría que recibir unos 10.8 millones de pasajeros al año para desahogar la carga del AICM; en cambio, estima que actualmente no tiene la capacidad de atender ni 3 millones y que con la proyección que manejan hoy por hoy atenderán apenas 800 mil pasajeros en su primer año.

Una vez más, las iniciativas del Gobierno Federal han sido el reflejo de un presidente obstinado que no antepone las consecuencias de sus acciones ante sus ideales.

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