Escritora, politóloga, madre y pareja, esta mexicana cofundó el Instituto RIA, una organización protagonista de los debates rumbo a la despenalización del uso de la cannabis en México

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Zara Snapp, más allá del activismo canábico

Por: Andrea Cajiga

La discusión sobre cómo regular la cannabis en México está sobre la mesa gracias a la presión de activistas como Zara Snapp, de 38 años, quien además es politóloga por la Universidad de Colorado, cofundadora de Instituto RIA, escritora, pareja, madre e hija. A través de notas de voz platica cómo encuentra el balance entre estos roles y la vida en pandemia.

Creció entre Colorado, Estados Unidos, y los campos de Coatepec, Veracruz. Hija de un trompetista abiertamente usuario de marihuana y una madre soltera que usaba la creatividad para contenerla a ella y a su hermano mayor, Zara desarrolló una adaptabilidad innegable.

Al hablar de su infancia, recuerda jugar en el río, hacer casitas de lodo, escalar árboles y jugar bajo la lluvia. “Era una vida tranquila. Luego, a los siete años, nos mudamos a Estados Unidos. Mi mamá trabajaba mucho y eso cambió la dinámica. Mi papá se quedó en México; íbamos y veníamos dependiendo de la temporada”.

Colorado fue el primer estado en regular la marihuana. Sobre sus primeros encuentros con la planta, Zara menciona lo interesante que fue presenciar el proceso de regulación en su estado. Nunca pensó que podría ir a un dispensario e involucrarse en la industria. “No formé parte del proceso, pero sí vi el desastre que fue la prohibición, y me dio mucho gusto presenciar esos primeros pasos”.

Sobre el contraste entre la experiencia estadounidense y la mexicana, la activista dice que conserva dos recuerdos particulares: “Mi mamá y yo leíamos libros rumbo a la escuela; yo leía y ella manejaba. Era una forma de pasar tiempo juntas”.

Con su padre la experiencia era distinta. “Recuerdo viajes larguísimos en camión, desde Veracruz hasta Tulum. Eran 24 horas en camión atravesando todo el sur del país. Rentábamos unas cabañas pintadas de colores rastafari donde dormíamos en hamaca. Mi papá tocaba la trompeta por allá. Tengo muy bonitos recuerdos de esos veranos viviendo en un hippismo total”.

Zara Snapp. Foto: cortesía.

Con un padre trompetista y una madre pintora, la creatividad y el arte han formado parte de la vida de Zara desde el inicio. Cuenta que estudió violín y teatro porque quería volverse actriz. Entre risas, afirma que lo aprendido en esos años también es útil en su activismo canábico: “Ahora, estando en la política, sé que todo es un escenario que sí se presta un poco a la actuación y al espectáculo”.

Cuenta que su primer acercamiento con la marihuana sucedió gracias a su papá: “Me dijo que iba a consumir, y nos preguntó si lo queríamos platicar con él”.

 

—El tema de las drogas en tu familia se manejó con apertura. Ahora eres madre, ¿cómo afectó la maternidad tu visión del mundo y de la labor que realizas?

—Convertirte en madre cambia toda tu visión. Al sentir tu cuerpo cambiar, y al desearlo, te das cuenta del sacrificio que estás dispuesta a hacer cuando la maternidad es deseada. Ser madre consolidó mi apoyo y compromiso al derecho a decidir y el derecho a las libertades.

Mi hijo tiene casi cuatro años, y decidí que no le iba a esconder mi consumo de cannabis; él reconoce la planta y me ayuda a cultivar. No tiene interés en un mayor acercamiento a ello. Tampoco hay nada que esté prohibido hablar en la casa. Habrá que tener conversaciones más adelante, pero va a crecer en un ambiente bastante abierto donde puede hacer preguntas”.

A pesar de que su activismo toca temas que, en México, son considerados tabú, Zara admite que aún existen conversaciones que le cuesta tener. “Todavía estoy construyendo mi visión de qué significa ser feminista. Hay mucha transfobia dentro del movimiento y también mucho estigma hacia mujeres usuarias de cannabis. Entonces, ¿cómo empezamos a tener esas conversaciones para no replicar estigmas?”.

En sus tiempos libres disfruta de la lectura: “Cuando me clavo en una novela quiero llevarla a todos lados y leerla en mis momentos libres, aunque sean 30 segundos”. También le gusta la escritura, pues lleva un diario que utiliza para desahogarse, y disfruta andar en bicicleta: “Me encanta sentir esa libertad; es una de las formas más bonitas de moverte”.

Sesión de marzo de 2021 en que se aprobó la nueva Ley Federal para la Regulación del Cannabis. Foto: Cámara de Diputados.

—Eres un referente a escala nacional y regional en política de drogas, pero ¿quiénes son tus referentes?

—Tengo muchas compañeras y compañeros de lucha aquí en México. A mis compañeros de la coalición #RegulaciónporlaPaz les agradezco todo lo aprendido. A nivel internacional hay mucha gente que me inspira. En Colombia está Acción Técnica Social, donde Julián Quintero y Vanessa Morris me han enseñado mucho y hemos conspirado grandes cosas juntos. En España está mi querida Nuria Calzada de Energy Control. Hay un doctor en Nueva York, Carl Hart, que escribió un libro sobre el uso de drogas para personas adultas, Drug use for grown ups, y que está llevando esta discusión a otros niveles. En Canadá está Donald McPherson, quien diseñó los cuatro pilares de la política de drogas en Vancouver, donde se habla de reducción de daños y donde hay un enfoque muy distinto a lo punitivo. En Europa hay una red de organizaciones que se llama El Consorcio Internacional de Política de Drogas, admiro mucho a todos los que forman parte.

“Podría seguir con Adeolu, que vive en Nigeria, y que ha abierto muchas puertas para ese país. También hay una pareja en Sudáfrica que ganó el primer caso en la Suprema Corte de allá; lamentablemente el señor fue asesinado el año pasado.

“En política de drogas y su intersección con otros movimientos hay mucha gente que inspira, y que está muy comprometida con el trabajo”.

Sobre el activismo canábico durante la pandemia, dice estar agradecida por las oportunidades presentadas a pesar de la crisis sanitaria: “Nuestro trabajo legislativo ha seguido a buen ritmo. Ha tenido sus retos, pero me siento muy agradecida con emprender nuevos proyectos como el programa de Tiempo de Cannabis”.

 

—¿Cómo vamos en materia de despenalización en México? ¿Dónde estamos parados y qué es lo que sigue?

—Vamos avanzando. Tienen que aprobar una ley tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado antes del 30 de abril. Estamos en un momento clave y urgente.

Zara invita a los interesados en el tema a sumarse a las exigencias y a la movilización en línea buscando las redes de Instituto RIA o de la coalición #RegulaciónPorlaPaz, donde se impulsan políticas de drogas basadas en un marco de justicia social.

AndreaCajiga
Soy estudiante de la Licenciatura en Periodismo y Comunicación Pública. Me gusta escribir, y callar a los que hablan en las películas.

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