Foto: @DjokerNole

¡Tranquilo, Nole!

Novak Djokovic nos regaló un momento que pasará a la historia del Tenis cuando se quebrantó e irrumpió en llanto en medio de la cancha del Arthur Ashe, durante el último Set de la final de US OPEN 2021 en Nueva York. La escena se dió durante la última pausa del partido, cuando el tenista serbio se encontraba abajo 5-4 ante el ruso Danil Medvedev, ya perdiendo dos sets abajo.

La expectativa previa al partido era enorme ya que, el “Joker” Serbio, se encontraba a la víspera de superar a Roger Federer y Rafael Nadal en su eterna batalla por la supremacía del mundo del Tenis. Novak llegó a la final del último gran torneo del calendario como claro favorito, habiendo ganado los 3 Grand Slams previos (Australian Open, Roland Garros y Wimbledon) y como número 1 del mundo pese a sus 34 años.

Medvedev impuso su estatus como el mejor jugador del mundo sobre superficies duras, de principio a fin. En medio del caos y la emoción que generaba un chico de ruso de 25 años, del otro lado de la cancha, en su banca, Novak Djokovic colapsó e irrumpió en un llanto tan inconsolable que las más de 23,000 personas que presenciaban el momento en vivo, quedaron enmudecidas. Si bien, tanto el Serbio como la grada entendieron el momento como un presagio de la derrota, es justo ese instante el que debe dejar tranquilo a Novak. El “¡Nole!, ¡Nole! ¡Nole!” en apoyo al balcánico se hizo presente en Nueva York y, en medio de aplausos, coros y el reconocimiento de su rival, Djokovic regresó a la cancha para enfrentar su inevitable destino y ver a uno de sus discípulos coronarse campeón del US Open. Medvedev terminó su faena en la que, hasta hace apenas unas horas, era la segunda casa de “Nole” y, el estadio Arthur Ashe, fiel a su historia, se rindió a los pies de su nuevo campeón.

Durante la ceremonia de premiación se notó a un Novak Djokovic más calmado, sin presión y sonriente. A la mitad de su felicitación al nuevo campeón, se desplegó una bandera que traducida se leía como “El más grande de todos, le pese a quien le pese”. Novak solo sonrió al ser cuestionado sobre la misma. También le preguntaron qué había sucedido en esa última pausa cuando comenzó a llorar y se limitó a contestar “todos somos humanos”, y volvió a sonreír. Sonrió con la confianza de un jugador que sabe que su siguiente oportunidad para superar a sus rivales es en el Australian Open, su patio de juego favorito. Sonrió para dejarnos saber que esas lágrimas que vimos, no son más que una ventana a lo que sucede dentro de la cabeza de un genio, uno de los máximos exponentes del deporte y un animal de competencia que daría todo por ganar.

El ansiado momento de miles de aficionados del tenis tendrá que esperar, por lo menos, hasta enero del próximo año, cuando ruede la pelota en el Abierto de Australia. Quizás y, tan solo quizás, este US OPEN haya sido la última oportunidad de cuestionar el lugar que ocupa Novak Djokovic en la historia del deporte. No importa si la gente se olvida que eres el máximo campeón de torneos Masters 1000, o el jugador que ha ocupado durante más tiempo el lugar número 1 del ranking mundial, o que eres el único en conseguir al menos 2 veces un Double Career Grand Slam y ganar los 10 eventos ATP en el mismo año. No importa que te consideren el tercer mejor tenista de la historia siendo el jugador que más victorias tiene contra “los primeros dos”. No importa si nunca llegas a tener la muñeca de Roger o las piernas de Rafa, importa que estás a un Grand Slam de convertirte en el máximo ganador de todos los tiempos.

Así pues, las canchas del Melborune Park del abierto de Australia se pintan como el escenario ideal para que Novak Djokovic instaure su hegemonía como el máximo ganador de la historia del Tenis. Sí, en ese mismo escenario que hace más de una década lo vio escribir su nombre en letras doradas por primera vez.

 

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *